Fundamentos para la promoción del cambio curricular

Alfonsina Bravo Galíndez


En un artículo anterior invitábamos a participar de la consulta nacional para la calidad en Educación, dado que con ella se busca lograr, precisamente, la optimización del sistema educativo venezolano. El Gobierno se fundamenta en el Art. 6. Numeral 3, literal g de la Ley Orgánica de Educación, el cual establece que es deber del Estado la renovación permanente del currículo nacional y de los materiales instruccionales, lo que posibilita, no solo la consulta nacional, sino la transformación curricular en el subsistema de Educación Básica y en las universidades. Ahora bien, cabe preguntarse en este momento: ¿Qué criterios deben seguirse?, ¿cuáles son las áreas prioritarias?
De acuerdo con la Unesco (2013), los currículos deben asegurar la adquisición de las competencias básicas: lengua y matemática; además de las competencias transferibles como: pensamiento crítico, resolución de problemas, comprensión y valoración del medio ambiente (p.55-59).  En resumen, debe desarrollar competencias.
De acuerdo con Schmal y Ruiz (2008), las competencias van más allá de la vinculación de las universidades con las necesidades productivas de un país, por lo que posibilita la aplicación de los conocimientos de manera eficiente en la sociedad. Es decir, se vincula la teoría educativa con la práctica en la realidad. Además, los mismos autores manifiestan que las competencias son integradoras, dado que relacionan conocimientos, aptitudes y actitudes en diferentes circunstancias, lo que implica que se usen en la vida.
Por su parte, Tobón, et al (2006, p.99-100), coinciden con Schmal y Ruiz, puesto que las conciben de manera compleja, como procesos multidimensionales de desempeño idóneo, de manera sistémica en ciertos contextos. Multidimensionales y sistémicas porque abarcan habilidades cognitivas, valores, emociones y habilidades procedimentales; en otras palabras, se enfocan en lo conceptual, procedimental y actitudinal. De desempeño idóneo, pues debe manifestarse de manera eficiente y pertinente. En diversos contextos, porque incluyen los espacios laborales, recreativos, familiares; es decir,  la integralidad de la vida en sociedad.
Así mismo, en el Proyecto Tuning para Latinoamérica (2007, p. 36) se evidencian similitudes con lo expuesto anteriormente, puesto que conciben que al hablar de competencias en el sistema educativo se debe considerar la integralidad de la formación de las personas, pues estas deben fundamentarse en áreas cognitivas, psicomotrices y actitudinales; esto implica: saber conocer, saber ser, saber convivir y saber hacer. Además, plantean que trasciende la simple apropiación de conocimientos y el desempeño laboral, dado que involucran acciones sociales, cognitivas, productivas, culturales, entre otras.
Como hemos podido observar, un currículo fundamentado en competencias supone el desarrollo de las habilidades, conocimientos, actitudes para actuar en diversos contextos, lo que posibilita la formación integral de los educandos. Esta orientación curricular responde, a una visión compleja de la realidad. Según Tobón y otros (2006, p.117-120), toma en consideración los principios de la complejidad morinianos (Morin, 1995. p.105-107):
El primero es el dialógico. Este principio evidencia la dualidad en los fenómenos sociales. En otras palabras, relaciona voces antagonistas y, al mismo tiempo, complementarias. Tobón et al (2006), señalan que en el currículo hay varios pares dicotómicos, entre los que se pueden mencionar “…la dirección y la participación” (p.119), lo humanístico y lo científico; sin embargo, aunque son antagónicos, se complementan con los principios que le siguen.
El segundo, la recursividad organizacional, que consiste en que el sistema es producto y efecto. Es, por tanto, un ciclo auto-constitutivo, auto-organizador y auto-productor. Desde el currículo, este debe posibilitar la continua evaluación y retroalimentación, tanto de los docentes como de los estudiantes. Ello implica la flexibilidad y pertinencia del currículo, pues se fundamenta en la información y en el contexto (ídem, p.118).
El tercero, hologramático, manifiesta que solo se puede llegar al todo, a través de las partes, y a las partes, a través del todo. Es recíproco, conjuntivo y multidimensional. Tobón et al (ídem), manifiestan que  cada una de las etapas del diseño debe verse como un todo secuencial flexible; así como al estar diseñado, debe partirse desde cada módulo.
Todo lo dicho hasta el momento, coincide con lo expresado en los artículos 102 y 103 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (2000) y en el artículo 15 de la Ley Orgánica de Educación (1999), pues en ambas leyes se aprecia que la educación debe buscar la formación integral de los ciudadanos, una educación humanística, tecnológica, científica, en la que se desarrolle la personalidad, la creatividad, desarrollo del pensamiento crítico, vinculación al desarrollo productivo y sustentable, la formación de la conciencia ecológica, forme valores, forme ciudadanos para la vida en democracia. De hecho, podríamos decir que en virtud de la correspondencia existente, es pertinente que la transformación educativa se guíe por un currículo basado en competencias.
Con respecto a los tipos de competencias, Restrepo Gómez (2013, p.19 y 20) y el Proyecto Tuning (2007, p.37) y Tobón et al (2006, p.106) expresan que se dividen en competencias genéricas y específicas.
Las primeras, las genéricas, aluden a competencias transversales, multidimensionales, pues son comunes a todas las profesiones, entre las que podemos mencionar, el lenguaje, la matemática, técnicas de estudio, habilidades interpersonales, cuido del medio ambiente, los valores. En el Proyecto Tuning (2007, p.134) se destacan 27 competencias genéricas para la formación de educadores en Latinoamérica, entre ellas: capacidad de abstracción, análisis y síntesis; capacidad para organizar y planificar el tiempo; compromiso con la preservación del medio ambiente, capacidad de comunicación oral y escrita…   
Mientras que las segundas, las específicas, son propias de cada carrera y/o área de estudio, como por ejemplo, el Proyecto Tuning (2007, p.136) señala 27 competencias específicas para la formación de docentes: dominio de la teoría y metodología curricular,  conoce y aplica en el accionar la didáctica general y las didácticas específicas, diseña e implementa estrategias y procesos de evaluación de aprendizajes con base en criterios determinados, entre otras.
Como conclusión, uno de los modelos curriculares que podemos seguir en Venezuela para la mejora de la calidad educativa, en todos los subsistemas y niveles educativos,  es el basado en competencias, dado que estas posibilitan la formación profesional, académica, social y cultural; desde lo cognitivo, procedimental y actitudinal; en otras palabras, implican la formación para la vida, desde una perspectiva compleja.
REFERENCIAS


Asamblea Nacional Constituyente de la República Bolivariana de Venezuela (2000). Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. (Gaceta oficial reimpresa por error material del ente emisor) [Libro descargado de Internet].

Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela (2009). Ley Orgánica de Educación. Gaceta Oficial [Libro descargado de Internet].
MORIN, Edgar (1995). Introducción al pensamiento complejo. Libro en línea.
RESTREPO GÓMEZ, Bernardo (2013). Informes de investigación y ensayos inéditos. Fundamentos teóricos de la evaluación por competencias: trazabilidad histórica del concepto. Uni-pluri/versidad, Vol. 13, N.° 2. Universidad de Antioquia. En: http://aprendeenlinea.udea.edu.co/revistas/index.php/unip/article/view/16970/14694

PROYECTO TUNING (2007). Reflexiones y perspectivas de la educación superior en América Latina (Informe final -Proyecto Tuning- América Latina  2004-2007). España: Universidad de Deuston, Universidad de Groningen.


SCHMAL, Rodolfo. S., & RUIZ-TAGLE, Andrés. (2008). Una metodología para el diseño de un currículo orientado a las competencias. Revista Chilena de Ingeniería, 16(2), 147-158. En:  http://search.proquest.com/docview/203607327?accountid=41941

TOBÓN, Sergio; RIAL S., Antonio; CARRETERO D., Miguel Á. y GARCÍA F. Juan A. (2006). Competencias, calidad y educación superior. Bogotá: Cooperativa Editorial Magisterio.

UNESCO. Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (2013). Enseñanza y aprendizaje. Lograr la calidad para todos. Informe de Seguimiento de la EPT en el Mundo 2013/4. Francia: Ediciones UNESCO.


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