CURRÍCULO SIGNIFICATIVO DESDE LO CRÍTICO-PROPOSITIVO.   
Autor: Prof. MSc. Félix A. Vargas A.
Correo electrónico: felixvargas2007@gmail.com


La educación en su significatividad es un proceso que permite “realizarse al hombre según su “genio” singular” (Savater, 1997, p. 95-96). De esta manera, el currículo también representa un modo significativo en el que se despliegan los fines educativos del Estado. Sin embargo, los fundamentos del currículo independientemente de la concepción a implementar representan un eje central unido a la conceptualización que trasciende las bases teórica, epistemológica y metodológica en su concreción.  

Por tanto, entendiendo a Chamorro citado por Ruiz Larragivel (1998) el currículo es más que un plan de estudios y sus componentes estructurales. Es un proceso impregnado de dinamismo, participación y continuidad, superando el reduccionismo que separa el currículo de los contextos social, económico, político y educativo.  

En este sentido, el currículo como proceso se apoya en la reflexión del docente acerca de las vivencias cotidianas experimentadas en el ambiente de aprendizaje. Además se sustenta con la crítica de las prácticas sociales, políticas y educativas resultado de los comportamientos, la interacción personal, las formas de pensamiento, intereses de los actores involucrados en el proceso curricular. Se configura un currículo integral, participativo y cualitativo desde la práctica que se reflexiona y su vivencia en el marco procesual curricular. Ahora bien, es innegable la contribución al currículo del uso de la estadística como referencia adicional para la toma de decisiones. Ello dice mucho de la naturaleza compleja del currículo, rasgo éste que implica una gama de factores a considerar además de asumir una posición de múltiples miradas. 

Particularmente, en Venezuela y de acuerdo con el artículo 3 de la Carta Magna la educación y el trabajo son los procesos fundamentales para cumplir los fines esenciales del Estado en cuanto al desarrollo y respeto de la persona, su dignidad, entre otros principios. En atención a este mandato constitucional el mismo es respaldado en cuanto a educación en el artículo 102 del texto fundamental. En este se refiere la educación como derecho humano y deber social, función del Estado e instrumento del conocimiento científico y tecnológico al servicio de la sociedad, la creatividad, la relevancia del trabajo y con énfasis en la participación activa en la transformación social.   

Más adelante, en el artículo 103 se remite al cómo debe ser la educación: integral, de calidad, permanente.

En la Ley Orgánica de Educación se establece:

como principios de la educación, la democracia participativa y protagónica, la responsabilidad social, la igualdad entre todos los ciudadanos y ciudadanas sin discriminaciones de ninguna índole, la formación para la independencia, la libertad y la emancipación, la valoración y defensa de la soberanía, la formación en una cultura para la paz, la justicia social, el respeto a los derechos humanos, la práctica de la equidad y la inclusión; la sustentabilidad del desarrollo, el derecho a la igualdad de género, el fortalecimiento de la identidad nacional, la lealtad a la patria e integración latinoamericana y caribeña.

            De manera tal que se persigue una educación pública y social, obligatoria, gratuita, de calidad, de carácter laico, integral, permanente, con pertinencia social, creativa, artística, innovadora, crítica, pluricultural, multiétnica, multicultural y plurilingüe que según la mencionada ley está bajo la rectoría del Estado docente.

            Para asumir la tarea de concretar esos fines y principios de la educación venezolana es pertinente hacerla corresponder con una concepción de currículo desde una epistemología complementada con visiones procesuales, como prácticas sociales, educativas y los enfoques técnicos. Específicamente en este enfoque se plantea la participación de la comunidad en la gestión de la escuela mediante la inserción en la estructura escolar de la figura de los Consejos Educativos, los que sobre la base de la pluralidad en la constitución de los mismos sería garante del funcionamiento de esta instancia.

En este específico tema permite evocar la experiencia de educación básica en este país cuando se aludía al concepto de comunidad educativa tal y como se expresa en CERPE (1982) “hace referencia a una institucionalización concreta con fines educativos que agrupa a padres, y representantes, alumnos, docentes y demás sectores de la comunidad en general” (p. 3). Tal concepto se vinculaba con la integración hogar-escuela-comunidad. Es decir, desde hace décadas en nuestro país existe la preocupación por el mejoramiento de los procesos de enseñanza aprendizaje en los que la comunidad pueda aportar soluciones lo que evidencia la necesidad de su valoración.

            En este orden de ideas, la articulación compleja de la realidad cultural venezolana y las distintas perspectivas de orden político, ideológico, entre otras ameritan expresar las críticas, identificar las necesidades para la toma de decisiones acompañada de transparencia en las consultas educativas y sus resultados. Se trata de reflexionar, criticar y de actuar con sentido común pensando en la educación para traducirlos en un esfuerzo propositivo. De acuerdo con estas precisiones, el currículo significativo abarcaría la evaluación curricular permanente como eje fundamental, las consultas y la conformación de observatorios con base científica apoyada en la investigación educativa de los procesos curriculares y sus problemáticas. Además de otorgarle carácter democrático y participativo al currículo lo convertirían en fuente para la atención a las áreas críticas y en un realimentador constante.

            Este diagrama resume tal esfuerzo propositivo:

CURRÍCULO SIGNIFICATIVO

Vargas, 2014

 

En suma, las interrogantes a reflexionar para responder son: ¿Qué educación queremos los venezolanos?, ¿Cuáles criterios utilizar para superar la fragmentación del currículo, didáctica, evaluación, entre otras?, ¿Cómo vincular los procesos de cambio en el currículo con la dimensiones  cultural, política, ideológica, social, económica, entre otras de acuerdo con las miradas sociológica, antropológica, psicológica, filosófica? ¿Cómo integrar los procesos de planificación, supervisión y evaluación en un todo cohesionante y coherente de la teoría con la práctica? ¿Qué ocurriría con el docente como agente del currículo con pasión y vocación? ¿Cuál es el rol de las universidades en las evaluaciones curriculares, consultas y observatorio del currículo?     


REFERENCIAS

Centro de Reflexión y Planificación Educativa (1982). Educación Básica. La
      Comunidad Educativa. Colección La Educación en Venezuela. Cuaderno Nº 15.

 Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999). Gaceta Oficial de la
          República Bolivariana de Venezuela N° 36860 (Extraordinaria) diciembre 30.1999.

 Savater, F. (2000). El valor de educar. Colombia: Editorial Ariel.

     Ruiz L., E. (1998). Propuesta de un modelo de evaluación curricular para el nivel
    superior: una orientación cualitativa. México: UNAM, Centro de Estudios sobre  la
    universidad.

Ley Orgánica de Educación (2009). Gaceta Oficial de la República Bolivariana de
   Venezuela. Agosto 15.2009.

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