El uso de las tecnologías desde una racionalidad tecnológica y la racionalidad humana como parte de la praxis docente en el marco de la Educación Venezolana



El uso de las tecnologías desde una racionalidad tecnológica y la  racionalidad humana como parte de la praxis docente en el marco de la Educación Venezolana
Msc. Anabel Guanay

En los actuales momentos donde  la era de las telecomunicaciones toma auge en la formación de los y las ciudadanas uno de los mayores desafíos para nuestro el subsistema de educación básica en Venezuela implica manejar elementos como la complejidad de los procesos intuitivos y artísticos dentro de  las aulas de clases,  en aras de optimizar la función de educar en tiempos donde el internet, facebook, twitter, instagram, skype, whatsapp, line juegan un papel preponderante y han potenciado los niveles educativos. 

            Al respecto la globalización comprendida como oportunidad para todos que refleja entornos para el desarrollo de una ética global del siglo XXI  circunscribe la profesión docente como esa llave maestra que posibilita en cambio en las estructuras económicas, sociales, políticas y culturales  que contribuyen con la evolución de los sistemas multidimensionales de la existencia humana donde los medios audiovisuales, informáticos y tecnológicos representan recursos factibles para el desarrollo pedagógico.

            Cuyo fundamento considera al docente como ese facilitador capaz de asumir con una cultura eclética en cuanto a la aplicación de los medios tecnológicos  en una “comunidad de destino” a través de la técnica y  estrategias como elemento que facilita la enseñanza y el aprendizaje en una era cibernética partiendo de  una gestión transformadora a través de orientación, retroalimentación y motivación que obliga a repensar la praxis educativa considerando que estos profesionales fueron formados en una era tradicional.

Razón por la cual una reforma en el pensamiento es la vía que redimensiona una realidad que ofrece elementos cibernéticos que necesitan utilizarse desde la conciencia ecológica sin perder la sensibilidad, los valores, las afecciones que básicamente se pueden expresar en espacios destinados a la convivialidad como las aulas de clases, en tiempos de interacción cibernética la interacción humana desde una aproximación a lo humano es esencial para el despertar de la conciencia.
Es aquí donde la racionalidad humana exige un sitial en la práctica educativa que ejercen los docentes en el marco de la educación venezolana vista como un dialogo de saberes y de interrelación entre los protagonistas desarrollando así el sentido de la vida como parte de la formación integral de un ser que se forma dentro de una escuela para vivir en una sociedad que transita por lo incierto, lo inédito, lo inexplicable, lo innovador donde el progreso es humano.
            Se trata de establecer una relatividad entre la era de la cibernética y la hominización del ser como elemento  que configuran el quehacer pedagógico donde ninguno es menos o más importante que el otro sino que se complementan en la practicidad de técnicas e instrumentos educativos que superen la relación lineal y mecánica generando conocimientos desde la reflexión para aprehender una realidad a través de los sentidos, la creatividad y el desarrollo de las capacidades inventivas aplicando las redes sociales racionalmente.
            Está en boga la era cibernética como parte de un conocimiento en acción “aprender a hacer” desde los avances tecnológicos que se materializa como un conocimiento procedimental tácito  inmerso en la “comunidad de destino” ó “comunidad escolar”, la transcendencia está en articular la racionalidad tecnológica  con la racionalidad humana y al respecto Donal Schön  (1989) enfatiza “la praxis docente se caracteriza por la complejidad, la incertidumbre, la inestabilidad, la singularidad y el conflicto de valores” (p. 98).
            Desde esta perspectiva  la complejidad  comprendida como proceso práctico que se genera en la profesionalidad del educador quien va a manifestar acciones creativas para la resolución de situaciones con  la habilidad requerida para una integración inteligente y creadora del conocimiento sin obviar los avances cibernéticos que se ponen de manifiesto en las aulas de clase, se observa ya como el 80% de nuestros estudiantes manejan con facilidad estos recursos tecnológicos a través de conocimientos telemáticos en algunos casos hasta inéditos.
Resulta vinculante lo expresado por Morín (2003) “el conocimiento pertinente es el que es capaz de situar toda información en su contexto y, si es posible, en el conjunto de saberes en el que está se inscribe” (p. 6), razón que cimienta la necesidad de situar “una cabeza bien puesta” a través de un proceso reflexivo que se genera en el momento real que satisfagan las necesidades del aula de manera eficiente y eficaz aplicando “el ars cogitandi” a través de los sentidos y la ductibilidad del espíritu humano y sensible.
Razón por la cual el Sistema Educativo toma como un desafío la apropiación tecnológica en el quehacer del docente desde una visión singular, incierta y en oportunidades desafiantes que subyacen en una  concepción constructivista desde la realidad y lo conlleva a auto educarse como un modos operandi desde el accionar para alcanzar los resultados esperados en el aprendizaje desde una visión holística y experiencial consustanciado con el currículo a través de lo que Schön (1992) describe como “desacuerdos productivos” que   propone la cultura de aprender del otro quien puede aportar ideas e iniciativas que sirvan para encontrar soluciones innovadoras a los problemas de la práctica.  Por otra parte este autor plantea:

              Cuando hablamos del profesor nos estamos refiriendo a alguien que se sumerge en el complejo mundo del aula para comprenderla de forma crítica y vital, implicándose afectiva y cognitivamente en los intercambios inciertos, analizando los mensajes y redes de interacción, cuestionando sus propias creencias y planteamientos proponiendo y experimentando alternativas y participando en la reconstrucción permanente de la realidad escolar. (p.89)

              En este sentido la vanguardia en materia educativa donde se complejizan la racionalidad tecnológica  y la racionalidad humana exige una visión conjunto y global en el manejo de los procesos donde la incertidumbre como búsqueda incesante del saber y la búsqueda de respuestas a situaciones inciertas son la base para la construcción de su quehacer como profesional que se concreta en un ser flexible y con amplitud de pensamiento, necesitamos docentes con capacidad en el manejo de la tecnología pero sin obviar la formación de seres humanos con disposición afectiva capaz de comprender y comprenderse cuyos criterios están preestablecidos en los objetivos y los fines de la educación.
Bibliografías Consultadas:

Morín, E. (1999). La cabeza bien puesta. Buenos Aires. Argentina. Nueva Visión.

Morín, E. y otros (2003). Educación la Era Planetaria. Barcelona. España. Gedisa.

Schön, Donald (1996), “La crisis del conocimiento profesional y la búsqueda de una epistemología de la práctica” en Pakman, Marcelo (compilador) Construcciones de la experiencia humana, volumen 1, pp. 183- 197. Editorial Gedisa, Barcelona.

Schön, Donald (1998), El profesional reflexivo. Cómo piensan los profesionales cuando actúan, Editorial Paidós, Barcelona.





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