Repensar el quehacer curricular en el contexto universitario



Repensar el quehacer curricular en el contexto universitario

Msc. Adriana Prieto
adrianap.78@hotmail.com


            La integración de las teorías curriculares debe trascender a una praxis dialéctica a partir posturas epistémicas, sociológicas, pedagógicas, políticas, antropológicas  y culturales en el contexto universitario como epicentro en el cual coexisten  las relaciones sociales en la era de la globalización con  unidad de visión compartida entre los actores y protagonistas  por la  democratización del saber que se encara en una “reforma del pensamiento”.
            En este sentido “la reforma del pensamiento implica el empleo de una reforma más que pragmática es paradigmática asociada a la aptitud para organizar la construcción del conocimiento “traducción y reconstrucción” en un proceso cíclico de separación y unión, análisis y síntesis planteado por Morín (2002). Se trata de un pensamiento ecológizante o pensamiento complejo a través de “inter-retro-acciones entre los fenómenos y su contexto, es decir, abrir las fronteras desde cada disciplina hacia la integralidad del saber.
            Considerando que existe un anclaje hacia posturas epistémicas en el aspecto curricular, detallados por Guzmán (2012), una de ellas “el modelo de Tyler” quien plantea que “un programa de estudios debe ser un análisis de variadas investigaciones sobre los educandos y su contexto social” (pág. 49) cuya esencia  está en considerar lo social bajo un esquema epistemológicamente funcionalista y conductual determinado por los objetivos previstos.
            Por otra parte “el modelo de Taba” asume la cultura y la sociedad como los elementos que predeterminan los objetivos de la educación los cuales facilitan la construcción de los contenidos y por consiguiente las actividades de aprendizaje, en su planteamiento enfatiza “el diagnostico de las necesidades, la formulación de los objetivos, la selección de los contenidos, selección de las actividades, organización y evaluación” (pág. 60). Está postura asume pluralidad de enfoques conceptuales y una estrecha vinculación entre la teoría y en contexto.
            Existe un modelo que causa connotación el de “Stephen Kemmis en un proceso espiral que repunta sobre la “investigación-acción” como modelo critico para concienciar a los individuos desde la interpretación trascedente que conlleven a la producción de descripciones basadas en la autopercepción de los estudiantes cuya planificación facilita la interacción entre lo teórico y lo práctico aplicando estrategias didácticas que inviten a repensar en un contexto global.
            Cabe mencionar la propuesta de Ferrández quien asume un currículo con cuatro vertientes: modelo academicista humanístico, modelo tecnológico, modelo critico, modelo humanista que circunscriben a un sujeto que aprende memorísticamente y técnicamente y un sujeto que decide en la praxis concebida en un contexto educativo transformador que se materializa en una “acción educativa como una práctica social”.
            Ahora estos enfoques conllevan a reflexionar sobre las intensiones educativas predeterminadas con objetivos, metas y fines, los principios de procedimientos que se centran en torno al proceso de enseñanza y aprendizaje. Al respecto es necesario que los entes encargados de concebir la estructura curricular en Venezuela es potestad del “Consejo de Facultad” plasmado en el artículo 62 de la Ley de Universidades (2009)  quienes consideran los planes de enseñanza elaborados por las respectivas Escuelas para ser aprobados por el Consejo Universitario.
            Este esfuerzo debe concebir posturas eclécticas desde intencionalidades deslastradas de matices ideológicos que interfieren en la efectiva funcionalidad de un sistema y resulta interesante el planteamiento de  Fullán (2002) con las teorías del cambio institucional y de la gobernabilidad se inscribe en los movimientos por la autonomía de los centros escolares, las relaciones de poder entre los agentes escolares y del propio sistema, la incorporación de nuevos conocimientos.

 En consonancia con esta perspectiva Acosta (2002) señala que se ha desarrollado un nuevo impulso a esa teoría desde la cual se incorporan acciones direccionadas  en la construcción del orden social curricular basado en  la universalización de la educación universitaria que plantea tres etapas que debe repensar este contexto: iniciación o disposición al cambio, implementación de reformas en la praxis  y  la  incorporación de nuevas formas frecuentes de la gestión colectiva. 
Entorno a los planteamientos previamente descritos se evidencia posturas epistémicas ubicadas en cada uno de los autores mencionados unos conductuales, otros sociales y otros con posturas críticas pero todos con una concepción interdisciplinaria que fragmenta la ciencia que está en el ocaso de su concepción  y  permite que emerja en tiempos postmodernos  la era planetaria  capaz de comprender las complejidades humanas.
Por ello se hace necesario teorías curriculares, investigaciones curriculares y praxis con un sentido “hologramatico que posibilita la construcción de un enfoque que atiende lo biológico y lo sociológico en un mismo plan de estudios que trasciende al reduccionismo y admite mutaciones que fundan un proyecto escolar que va más allá de un debilitado programa institucional caracterizado por conceptos incipientes.
Resulta evidente el anclaje de los contextos universitarios a una mutación prescrita por posturas paradigmáticas plasmadas en los programas institucionales racionales y perfectamente legitimados sin aproximación  al ser que está en formación. Desde está realidad  repensar la construcción curricular es compromiso de todos donde el liderazgo se interpongan sin protagonismo ni proselitismo y transcienda de posiciones políticas a una contextualización de la cultura.
Tal como lo denominaba Paulo Freire “una pedagogía de la esperanza” que responda a las necesidades ontológicas que necesitan anclarse en la praxis para transformarse en una realidad circundante capaz de alcanzar el desarrollo social, el destino personal de los individuos con competencias productivas en una era planetaria.


Referencias Bibliográficas:
Acosta A. (2002.) Ensayos sobre cambio institucional. Universidad de Guadalajara. CUCEA. Centro de Investigaciones del Departamento de Ciencias Sociales y Jurídicas.

Fullán M.  (2002). Los nuevos significados del cambio en la educación. Madrid.

Guzmán V. (2012). Teoría Curricular. Tercer Milenio. México.
Morín, E. (1999). La cabeza bien puesta. Buenos Aires. Argentina. Nueva Visión.

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