El currículo en una Sociedad Cambiante- Retos para una Escuela como Instancia de Socialización e Inclusión

Como fenómeno de transmisión  y aprendizaje de la cultura de una sociedad, la educación  involucra  diversas  formas para  transferir a las nuevas generaciones,  las técnicas de producción y las formas de comportamiento que el hombre utiliza para satisfacer sus necesidades, trabajar en forma productiva y vivir en armonía. Dicha transmisión a lo largo de la historia del ser humano ha venido sufriendo cambios significativos, motivado tanto por nuevas necesidades coyunturales, así como a la apertura y  capacidad de adaptación de las diversas sociedades a nivel mundial.
Ahora bien, esta educación va a depender  de cómo se conciba al currículo; a su vez, según Batres (2014) esta concepción dependerá de sus fundamentos legales, del tipo de hombre que se desee formar, de las concepciones que se tengan del conocimiento, la ciencia y la investigación, de las teorías psicológicas en que se apoya para entender cómo aprende el ser humano, de en qué se fundamenta para comprender cómo se desarrolla su personalidad y finalmente  del contexto social.
Considerando los anteriores aspectos, el currículo escolar puede presentarse desde diversas perspectivas; una de ellas es, la perspectiva neoinstitucionalista (NI). Según Astiz (2014) ésta es conocida como  la “sociedad mundial/global o cultura mundial/global”. Dicha figura, ha venido sufriendo cambios desde sus orígenes posteriores a la Segunda Guerra Mundial. En sus inicios,  tuvo por finalidad explicar el avance, alcance y triunfo de la escolarización masiva en el mundo occidental (Meyer, Boli, Thomas & Ramírez, 1997; citado por Astiz; ibídem). Desde esta visión, se cuestionan los preceptos de las teorías funcionalistas las cuales interpretaban el advenimiento y la difusión de la escolarización masiva  únicamente como respuesta funcional a la creciente industrialización y urbanización del orden social. Su aporte fue considerar a las organizaciones escolares constituidas en torno a la lógica basada en el consenso más que en la funcionalidad técnica.
Por décadas según esta última autora, esta perspectiva ha ido evolucionando, ampliando su análisis a otros temas tales como:
·         Expansión del concepto de ciudadanía y estudio de su impacto sobre los derechos humanos y logros de los grupos minoritarios. Preponderancia de las ciencias y consecuencias en movimientos ambientalistas. Ascenso a un régimen internacional en defensa de los derechos humanos. Expansión mundial de la educación superior.
·         Definen las instituciones como construcciones normativas o cognitivas preexistentes. Estas son concebidas “…no sólo como las reglas formales, procedimientos y normas, sino también como convenciones sociales, símbolos, ritos, costumbres y significados a partir de los cuales los actores proveen de sentido al mundo que los rodea, aceptándolo sin mayores cuestionamientos” (p.3)
    En este orden de ideas, los modelos culturales internacionales establecen qué es lo apropiado. La institución de interés es la cultura transnacional y no las normas o prácticas nacionales de organización política.
    Al respecto, el currículo escolar se ha venido adaptando frente a estos cambios sociales. A partir de la década de los 80 en la  escolarización se da apertura a formas más inclusivas de formación educativa, se hace énfasis en la ciudadanía posnacional. En fechas más recientes,  la nueva narrativa mundial hace énfasis  en la inclusión, promoviendo el realce a los derechos colectivos, tales como  reivindicaciones de género, de etnias, entre otras. En tal sentido, se demanda el reconocimiento de los derechos de la mujer, del niño y niña, de los adultos mayores, de los discapacitados, gays y lesbianas, inmigrantes y los de las minorías étnicas. De igual manera la promoción de los derechos individuales en particular  en el ámbito de los derechos culturales (Astiz, Ob. cit)
En cuanto a la concepción de la escuela, en la actualidad ésta se concibe como instancia de socialización e inclusión la cual pretende transformar la cultura, la organización y las prácticas educativas  a fin de atender a la diversidad de necesidades educativas considerando  el origen social y cultural de los estudiantes y respetando sus características personales.
Para América Latina, esto representa un gran desafío, dado a que está integrada por sociedades donde persiste la pobreza y la desigualdad en la distribución de los ingresos; situación que genera altos índices de exclusión. Aún cuando se han adoptado en sus  políticas y leyes  los principios de Educación para Todos, todavía persiste el fenómeno de exclusión de estudiantes del sistema educativo. También se hace  presente desigualdades en los logros de aprendizaje, observándose una marcada diferencia entre educación privada y pública (Blanco, 2006)
En este sentido, el reto principal es superar la desigualdad en la calidad de las ofertas educativas  y en el logro del aprendizaje. Ahora bien, no podemos hablar de educación de calidad en aquellos ámbitos donde no se procura que todos los estudiantes desarrollen las competencias que le permitan insertarse activamente en la sociedad, en otras palabras, la calidad educativa va aunado a la equidad, por tanto es un derecho universal (Blanco, Ibídem).
Es importante resaltar que organizaciones como la UNESCO proponen alternativas para cumplir con estos preceptos;  por ejemplo, en la declaración de Lima-Perú  sobre el avance del programa  “Educación para Todos en América Latina y El Caribe- Balance y Desafíos Post-2015 acuerdan entre las áreas prioritarias para la región lo siguiente, Equidad, calidad de vida e inclusión: Esto incluye, igualdad de oportunidades, apoyo a los que se encuentran en desventaja,  desarrollar programas de educación inter, multiculturales y multilingües, y programas de alimentación escolar. Aprendizaje inclusivo y equitativo para todos y a lo largo de toda la vida; Calidad de la Educación, entre otros (UNESCO, 2014). Como puede apreciarse, es una gran responsabilidad que debemos asumir como Estado, como sociedad, como cuerpo docente; es  nuestro compromiso con las futuras generaciones.


REFERENCIAS

Astiz, M. (2014) El Curriculum Escolar y su Abordaje desde la Teoría de la Sociedad Mundial: Revisión y Prospectiva. Archivos Analíticos de Políticas Educativas, vol. 22, pp. 1-13. Arizona, Estados Unidos. Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=275031898047.

Batres, A. (2014)  Desarrollo Curricular. Maestría Maestro(a) en Docencia Universitaria. Presentación en Power Point en línea. Disponible en: http://es.slideshare.net/ingabrego/sesion-2-y-3-d-curricular-chalate-2014
Blanco, R (2006) La Equidad y la Inclusión Social: Uno de los Desafíos de la Educación y la Escuela Hoy REICE. Revista Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación, vol. 4, núm. 3, 2006, pp. 1-15, Red Iberoamericana de Investigación Sobre Cambio y Eficacia Escolar España. Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=55140302


UNESCO (2014)  Educación para Todos en América Latina y el Caribe: Balances y Desafíos Post-2015.Declaracion-de-Lima-31-10-2014-ESP. Disponible en:http://maintenance.unesco.org/

Comentarios

  1. Cada vez que tengo oportunidad de leer las temáticas abordadas por mis socios del conocimiento encuentro algún tópico que me lleva a reflexionar sobre mi investigación de participación ciudadana, y pareciera que Batres (2014), tiene algo en común con la contextualización de la sociedad y lo que se busca para formar al hombre de acuerdo a las necesidades existentes.

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