El currículo, es un intento de comunicar los principios esenciales de una propuesta educativa de tal forma que quede abierta al escrutinio critico y pueda ser traducida efectivamente a la práctica” (Stenhouse Lawrence 1975).



Con la paráfrasis de Stenhouse; Miguel Zabalza inicia su libro, sin embargo, más adelante muestra preocupación por la pérdida de los fundamentos epistémicos en la reconstrucción o reformas curriculares educativas en el mundo, que a su parecer no son más que las bases del conocimiento que obliga a quienes en él trabajan a reflexionar sobre la producción, difusión, cuestionamiento de las verdades y sobre el conocer las realidades en contextos (natural y artificial) manifestadas en los ámbitos de las disciplinas (sea cual sea).

Señala además que: “hay que cultivar aptitudes”, tal vez promover la habilidad de desplegar habilidades o quizás aprender, individual y colectivamente, a manejar los cambios, a prever multiplicidad de consecuencias o, simplemente a vivir en medio del conflicto y la incertidumbre.

Definitivamente, los procesos de integración curricular buscan establecer nexos entre las disciplinas tratando de generar una armonía didáctica un tanto más acorde con el propósito de que el estudiante alcance un aprendizaje significativo y bien estructurado; de esta manera los modelos curriculares guardan estrecha relación a los procesos de aprendizaje pero, al parecer generan esquemas mentales inconexos y poco eficientes.


Partiendo de la idea del currículo como un proyecto formativo integrado, el autor analiza la integración curricular como un proceso de innovación institucional que se proyecta tanto en el diseño y desarrollo del mismo por parte del ente regulador (Estado - Ministerio de Educación), los docentes, así como los procesos de aprendizaje que desarrollan los estudiantes.


El texto en líneas generales nos muestra ciertos principios de integración curricular tales como: realidad, racionalidad, socialidad, publicidad, intencionalidad, organización, selectividad, decisionalidad e hipotetisidad. Desde este punto de vista, se nos exhibe así, la escuela como un escenario de operaciones didácticas y al profesor como un planificador. Debo entonces señalar, que la potencialidad que tiene el currículo desde la perspectiva de la escuela nos da señales claras de que, es este el lugar desde donde se puede desarrollar la didáctica curricular, pero muchas veces se le da la espalda a un currículo más abierto, convirtiendo lamentablemente en rutinario.

Zabalza, alega que los lazos curriculares entre el órgano rector, la escuela y el profesor se cruzan, ya que el Estado diseña líneas generales, programas y prioridades (buenas para algunos y no tanto para otros), pero al final del camino es el docente quien llevará a cabo las actividades y será él mismo quien decida como moverse o ser co-diseñador y gestor de su trabajo dentro del aula. 

La planificación entonces, ha de convertirse en un fin de acciones, esto quiere decir que debe comenzar por una idea, un conjunto de conocimientos, más tarde un propósito y desde aquí surgirá estéticamente el diseño y aplicación de estrategias, actividades y formas de evaluación para cumplir con ese objetivo.

Entre excelentes líneas el autor presenta a los “mediadores”, los cuales se muestran sólo como figuras, ya que muchos no planifican y actúan a partir de lo que saben, porque, siempre hay cierto tipo de “manual a seguir”. Los más frecuentes: "los libros", que son los más influyentes, ya que intentan ser la guía del profesor frente a los alumnos; los aparatos tecnológicos son otros; sin embargo finaliza sustentando que las guías curriculares, en algunos países y Venezuela no escapa de ello, son el mayor problema, ya que intentan imponer su método de enseñanza.

Tomando en consideración las diversas posturas del texto, me atrevería a decir que por un lado la actividad de diseñar el currículo es, en sí mismo el proceso de planificarlo, darle forma y adecuarlo a las peculiaridades de los niveles educativos y por otro la evaluación curricular como la acción que permite analizar y corregir ese diseño curricular y el desarrollo del mismo; creo que este último pasará así de centrar su interés en planificar áreas, a analizar y provisionar las condiciones para que la práctica cambie.

Finalmente, sólo debemos esperar que a través del currículo puedan surgir cambios benéficos para el progreso de la educación y nos sirva para resolver la problemática existente en la aplicación del mismo, pero, sin duda, la realidad es que el diseño lo realizan unas personas y el desarrollo lo llevan a cabo otros (docentes), lo que lo hace ver desvinculado y que en ocasiones se convierta en una gran limitante puesto que ellos desconocen las ideas de los diseñadores y viceversa.
Si buscas resultados diferentes, no hagas siempre lo mismo
Albert Einstein


Datos bibliográficos: Zabalza, M. (2000). "Diseño y Desarrollo Curricular". Madrid 

Comentarios

Entradas populares de este blog

TEORÍAS Y FUNDAMENTOS DEL CURRÍCULO. GENERALIDADES.

EL CURRÍCULO EDUCATIVO Y LAS TENDENCIAS CURRICULARES

DISEÑO CURRICULAR DEL SISTEMA EDUCATIVO BOLIVARIANO