Investigación y Currículo

Saludos a la Profesora Milagros y a los Compañeros del Doctorado:

     Tomando en consideración los aportes presentados por Stenhouse (2003), en relación a las innovaciones que debe tener el currículo, es menester mencionar que las mismas van mucho más allá de una simple categorización. Según este autor (ob. cit;25), un currículo es valioso a través de materiales y criterios para llevar a cabo la enseñanza el cual expresa toda una visión de lo que es el conocimiento y una concepción del proceso de la Educación. A su vez, proporciona un marco donde el docente puede desarrollar habilidades nuevas, relacionándolas con las concepciones del conocimiento y del aprendizaje. En tal sentido, el currículo no es, pués, una mera selección resultante de la poda del árbol frondoso del conocimiento y de la cultura, sino que, también, implica una visión educativa del conocimiento, además, de la traslación psicopédagógico de los contenidos del conocimiento que deben ser coherentes con la estructura epistemológica del mismo. Al respecto, existe un valor agregado en cuanto al valor educativo del pensamiento lo cual nos conduce a una perspectiva integradora de lo que propone Lawrence Stenhouse. Visto así, este autor propone profundizar en el estudio y la concepción del currículo, a diferencia de Robert E. Stake, Banjamin Blomm y de Daniel Stufflebeam, quienes enfatizan la variante de la Evaluación del Currículo.       
    
     En uno de los apartes de su libro, Stenhouse plantea la calidad y la mejora de la enseñanza que debe generarse a través de un proceso experimental, producto de la propia práctica de los docentes y no por una imposición dogmática. Es por ello que, el currículo es la herramienta que condiciona el ejercicio de la experimentación en la que el docente se transforma en un investigador activo, dentro y fuera del aula. Cuando se habla del proceso de investigación en el aula, necesariamente, son los docentes quienes, exigidos por un currículo, favorecen la investigación y motivan a sus estudiantes. Éstos poseen un poder elevado para influir en la práctica en pos del cambio de modelos educativos caducos y alienantes. Como lo sugiere Beasley (2003;78), el currículo comienza y se construye sobre el conocimiento real de los docentes porque se tiene que dirigir a preocupaciones reales de los mismos, relacionados a procesos complejos ocultos de la vida en el aula (en otras palabras, lo que se conoce como el Currículo Oculto) y porque constituye un proceso natural de la evaluación como instrumento de investigación. De esta manera, es el propio docente quien construye o comienza a construir el currículo desde un método inductivo, aplicando una visión holística.
  
     Las nuevas informaciones que adquieren los hallazgos se imbrican en los mecanismos cognitivos  y actitudinales profundos, que marcan las decisiones docentes, siendo así, una de las maneras de cómo se puede cambiar la acción. Desde luego, esta no es la más conocida. La perspectiva humanista de Stenhouse propone una respuesta no mecanicista del currículo sino, más bien, una comprensión profunda de lo que debe considerarse como elementos constitutivos del mismo en la formación del docente lo cual le genera una coherencia total en su metodología de investigación humanista. La misma, se hace un instrumento metodológico de investigación que se encuentra situado en el contexto escolar más amplio de la concepción educativa. Por ejemplo, el conocimiento, el aprendizaje, la enseñanza van de la mano en el proceso de investigación curricular y que, no es tanto el medio de conquistar el conocimiento, como lo es el proceso de investigación el cual tiene un alto poder educativo para quienes los practican.    

     En su tesis, Stenhouse propone que la formación integral del docente está sugerida por su autonomía y su desarrollo, en la cual nos indica que el docente debe ser autónomo, libre y con propósitos determinados, orientados hacia el conocimiento. Todo ello, articula en su práctica un proceso de enseñanza centrado en el arte y por la razón y el de aprendizaje el cual refiere el logro de significados. Es menester mencionar que, de acuerdo con Stenhouse (2003;32), el proceso de indagación es inherente a la enseñanza y al aprendizaje pedagógico, de allí, la investigación no es sino ese proceso llevado a cabo de forma ordenada, coherente, congruente y sistemática. Es por ello que, se trata de un concepto de investigación acción que responde a un modelo tradicional como lo es la Investigación Lineal o Clásica. Para este autor (ob. cit.;35), la fecundidad de la investigación educativa no está en generalizar tanto en las leyes como en comprobar sus aplicaciones en situaciones muy particulares. La investigación, en líneas generales, ha estado divorciada respecto a la realidad educativa y de los problemas sociales del ámbito escolar.

     Se precisa, pues, una investigación que se encuentre en sintonía y conectada a los problemas de la práctica educativa de la vida cotidiana, es decir, del currículo y de sus necesidades. Los cambios exigidos por la preocupación de que los logros de la investigación finalicen en la práctica son la forma fundamental por la cual los docentes tendrán que cambiar sus propias perspectivas como resultado de impregnar, en la teoría, donde se genera todo el proceso cognitivo de investigación.       

     Interpretando a Stenhouse, el desenvolvimiento curricular debe ser tratado como un proceso de investigación educativa holística, tomando en consideración las variables que, de una u otra forma, se encuentran presentes en la ejecución del currículo presente en el aula, incluyendo el manejo del currículo oculto. En mi opinión, este curículo oculto deja de ser tal y de comportarse como una mera opinión (DOXA), cuando el docente se está preparando y construyendo su propia episteme, por cuanto, en la medida de esa preparación, asimismo, lo oculto se devela en pos del currículo original y tangible con el cual está trabajando en su praxis docente.

     Por último, haré mención para lo que Stenhouse considera debe ser la Innovación la cual está en entender el currículo y su desarrollo como un proceso de investigación donde se conjugan teorías, propuestas curriculares, docentes, estudiantes, institutos educativos y la práctica, donde se imbrican estrechamente para ser del currículo la forma viable para construir la episteme curricular más eficaz que toda sociedad merece. Tal como lo expresa Stenhouse, "lo deseable en investigación educativa no consiste en perfeccionar tácticas para progresar nuestra causa, sino que debemos mejorar nuestra capacidad para someter a crítica nuestra práctica a la luz de nuestras creencias y nuestras creencias a la luz de toda práctica educativa”.
 


REFERENCIAS

Beasley, J. (2003). Currículo y educación. Buenos Aires: Siglo XXI.

Stenhouse, L. (2003). Investigación y currículo. Madrid: Morata.

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