La interculturalidad ciudadana: un espacio abierto a la educación curricular flexible.
     Pensar sobre educación intercultural es reflexionar respecto a la praxis didáctica, sobre la cultura, sobre la diversidad, sobre la integración. Al hablar de tendencias actuales en la educación intercultural es necesario detenerse y responder a la pregunta: ¿qué es educación intercultural? Porque no todos entendemos lo mismo.
Educación intercultural no es un simple ideal pedagógico humanista. No consiste en una “buena idea pedagógica”. No se dirige “a los alumnos culturalmente minoritarios”. No es un cultivo romántico de las diferencias culturales. La educación intercultural es la educación centrada en la diferencia y pluralidad cultural más que una educación para los que son culturalmente diferentes. Los hombres y las mujeres de otras culturas son seres humanos, personas con las que construiremos una sociedad distinta y nueva. En la aldea global en que vivimos hoy necesitamos aprender a convivir de la manera más creativa y enriquecedora entre personas y grupos diferentes.
            El planteamiento y la apuesta práctica de una educación para el futuro ha de asumir el desafío de educar para la interculturalidad, aunque en la formación actual de las personas apenas se prepara para desarrollar la educación en una sociedad marcada por la diversidad. Según Abdallah-Pretceille (2001), la educación intercultural está aún rodeada por un halo semántico determinado por las incertidumbres, las dudas, las resistencias y las dificultades que supone imaginar una educación en el marco de una sociedad marcada por la pluralidad, pero también anclada en una fuerte tradición educativa fundamentalmente homogeneizadora (p. 58).
     La educación intercultural, por tanto, se opone a la integración entendida como asimilación; no es una educación compensatoria para igualar. La educación intercultural se opone, por supuesto, a la educación antirracista. Para promover la interculturalidad, los establecimientos educativos deben estimular el respeto y valoración de la diversidad, cuyo objetivo es igualar las oportunidades de todos y todas. La diversidad es propia de la naturaleza, está presente en cada momento de la vida y la enriquece, le da sentido y la aleja del falso concepto de homogeneidad, base de la discriminación.
Para promover la interculturalidad, los establecimientos educativos deben estimular el respeto y valoración de la diversidad, cuyo objetivo es igualar las oportunidades de todos y todas. La diversidad es propia de la naturaleza, está presente en cada momento de la vida y la enriquece, le da sentido y la aleja del falso concepto de homogeneidad, base de la discriminación.
Un ejemplo de lo que se expresa anteriormente, es el programa de estudio de la sociedad chilena que en la actualidad cuenta con: objetivos fundamentales transversales, contenidos mínimos obligatorios y programa de estudio en el sector de lengua indígena, que fueron propuestos por el Ministerio de Educación y la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI).
A partir del año 2009 se inició el proceso de elaboración de programa de estudio para los idiomas Aymara, Quechua, Mapudungun y Rapa Nui, tarea desarrollada por especialistas hablantes indígenas. Para el 2010 el Consejo Nacional de Educación aprobó los programas de estudio de primero básico a cuatro lenguas, los cuales se están comenzando a implementar en aproximadamente 300 escuelas del país.
En tal sentido también implementó un programa de educación intercultural bilingüe debido a la existencia de la  diversidad de culturas y lenguas.  En este contexto, uno de los principales desafíos de la escuela será convertirse en un espacio que asegure a los niños y niñas de idiomas y culturas diversas, el acceso a oportunidades de aprendizaje de las lenguas indígenas de modo adecuado a su realidad.  El Ministerio de Educación, a través del Programa Intercultural Bilingüe, ha implementado la educación intercultural para rescatar y valorar las diferencias existentes entre grupos culturalmente diversos, en donde las diferentes lenguas y culturas tendrán un reconocimiento mutuo entre ellas.
La implementación de este programa derivó las siguientes recomendaciones:
ü  Estimular el respeto y la valoración positiva de la diversidad en la comunidad educativa. No clasificar a las personas según su origen cultural ni fomentar ningún tipo de categorización de las personas.
ü  Valorar las culturas originarias y su aporte a la sociedad actual.
ü  Evitar toda forma de discriminación.
Para que una sociedad llegue a ser realmente intercultural, todos los grupos sociales implicados en ella han de encontrarse en condiciones de igualdad. Esta igualdad sólo puede alcanzarse trabajando desde una doble perspectiva: socioeconómica y sociocultural.
Dentro de esta perspectiva sociocultural, la Educación Intercultural, entendida como un proceso amplio de educación social, es una de las principales herramientas con las que contamos hoy en día para hacer frente a los problemas de relación, entendimiento y respeto que se dan en los distintos ámbitos de nuestra sociedad. Este objetivo implica:
ü  Conseguir que la diversidad deje de ser un motivo de marginación.
ü  Realizar un esfuerzo por mantener las distintas identidades culturales.
El objetivo general de la Educación Intercultural ha de ser favorable, y reforzando las bases de una relación recíproca bien entre sociedades distintas, bien entre distintos grupos culturales ya sean mayoritarios o minoritarios.
Tal objetivo general supone que la Educación Intercultural ha de realizarse con el conjunto de la sociedad. No es posible aspirar a una sociedad intercultural trabajando únicamente, como pretendían los primeros programas multiculturales, con una de las partes implicadas, es decir, con los grupos minoritarios.
No obstante, por su propia situación, las necesidades respecto a la Educación Intercultural de los grupos socialmente mayoritarios y de los grupos minoritarios, son muy diferentes. En la mayoría de las ocasiones los grupos minoritarios, especialmente cuando son resultado de procesos de inmigración, necesitan en primer lugar adquirir una serie de habilidades y destrezas sin las cuales no es posible la adaptación e incorporación a su nueva sociedad. En el caso de los grupos mayoritarios las necesidades se orientan fundamentalmente, hacia la modificación de los esquemas y formas de pensamiento inadecuadas, estereotipos y prejuicios, que están detrás de las actitudes y conductas negativas frente a los grupos minoritarios.
Estas necesidades diferentes se traducen, lógicamente, en diferentes objetivos. En el caso de los grupos socialmente mayoritarios, los objetivos de la Educación Intercultural son:
ü  Propiciar una toma de conciencia sobre la realidad de un mundo interdependiente que favorezca unos hábitos de conducta consecuentes con dicha realidad.
ü  Modificar el discurso social basado en prejuicios y estereotipos étnicos negativos.
ü  Favorecer una valoración positiva de la diferencia y la diversidad.
ü  Generar actitudes y hábitos de conducta positivos ante personas procedentes de sociedades y culturas que no son las propias.
Mientras que en los grupos minoritarios, el objetivo de la Educación Intercultural ha de ser favorecer su incorporación a la sociedad mayoritaria, sin que ello suponga la pérdida de su propia identidad cultural. Infancia y juventud: un “público” imprescindible de la Educación
Elaborado por: Ricardo Miranda 
 
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
 
ABDALLAH-PRETCEILLE, M. (2001). La educación intercultural. Barcelona,         Idea-Books.
http://www.conadi.gob.cl/ [Consulta: Diciembre, 2014]

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