“Me reflejo en ti, si te veo, yo me veo a mi”
Niños Cantores de Naguanagua. Eladio Lugo. Vals canción (2012)
           
                                
     Partiendo de la premisa, de que la educación refleja la sociedad y la sociedad refleja la educación; y de que, el proceso educativo debe propiciar el progreso humano, y con ello el avance de la sociedad, en este ensayo, se implican algunos elementos, convenientes de profundizar respecto al caso, considerando primeramente la descripción de las relaciones entre educación y currículo para el alcance social, bajo la argumentación de Bolaños y Molina (2007), por cuanto definen al currículo como el instrumento institucional, porque estructura los ideales pedagógicos, los valores ciudadanos y sociales, la acción didáctica y todo lo que tiene que ver con el sistema educativo, para que los estudiantes logren una formación orientada a los servicios técnicos, prácticos y humanos exigidos en su mundo de vida. Seguidamente en este aspecto, se resaltan las significaciones de currículo escolar que incluye el valor cognitivo del arte, y específicamente del arte musical, como algo propio del ser humano, para fortalecer la autoestima personal y colectiva.
     Por otro lado, se abordan elementos señalados por Kemmis, (1998, p.14), quien identifica al currículo como un proceso de representación, formación y transformación de la vida social, y en ese sentido, ofrece su propuesta de los currículos contextualizados, pensados para personas concretas en lugares específicos, en donde se afirma que la escuela no sólo puede reproducir la ideología, sino que también gesta un producto social que contribuye al avance de la sociedad. 
     Todos estos aspectos mencionados anteriormente, constituyen puntos inherentes a la temática de investigación, titulada: “Construcción de una realidad social desde la educación del arte musical”, la cual nace del aprecio de la música, como recurso valioso para alimentar las esferas personal y social de los sujetos, tras evidenciar la necesidad de evaluar un currículo de mayor alcance social, tomando en cuenta que tradicionalmente la educación ha tenido una orientación muy individual, en relación a contenidos y objetivos, sin verse como fenómeno que trascienda al individuo, en su función con el colectivo, mostrándole las posibilidades de la autorrealización personal, capacitación para la transformación social,  el desarrollo de habilidades y talentos, para ser un constructor de ambientes de paz y armonía. Berger y Luckman (2001).
     De allí los razonamientos, de un currículo y una educación con reflejo social, bajo el método fenomenológico hermenéutico, considerando contenidos, metodología, estrategias y planes,  orientados a nuevos aprendizajes, que den respuesta a la complejidad del convivir de la condición humana, en función de la transformación educativa y social, tan requerida en una sociedad desquebrajada y violenta. 

Las relaciones entre educación y currículo
   
   Para el análisis de las relaciones entre educación y currículo, es importante describir  algunos elementos, en aspectos claves tales como: el proceso individual y social del sujeto, y la conceptualización del currículo, según los argumentos de Bolaños y Molina (2007), quienes refieren, que para que exista, congruencia entre educación y currículo, debe visualizarse un triple proceso, que implica, el  desarrollo de la persona,  la interrelación con el grupo social e incorporación con la cultura.
     En este caso, los autores dicen: “Es esencial sustentar las relaciones entre educación y currículo, partiendo del hecho, de que no, se puede hablar de educación, a espalda de la sociedad, puesto que, existen nexos muy estrechos imposibles de separar” (pág. 17). Tal afirmación, deja ver la importancia de fusionar los elementos que le dan validez a las operaciones y los procedimientos pedagógicos, hacia una política educativa que estimula al individuo inmerso en el grupo social, desarrollando sus capacidades, sus potencialidades y su incorporación a la vida social; a la vez que promociona los valores humanos y los de vida en común.
    Para cubrir estas expectativas, es determinante considerar el papel del docente, como corresponsable, de la tan aclamada transformación educativa y social; para ello es necesario, que el maestro en su interacción cotidiana, emplee prácticas particulares con un modelo disciplinario, donde incluya las estrategias que orienten el conocimiento del contexto social en el que se desenvuelven los alumnos, esto significa que debe conocer la realidad sociocultural y económica de su grupo, asimismo debe propiciar que estos, conozcan su propio medio social y sea capaz de analizar sus necesidades, problemas y expectativas, a fin de incorporar acciones que van influir directamente en su mundo de vida. Como dice Bolaños y Molina “es fundamental que el educador analice el proceso educativo, como fenómeno que trascienda al individuo, pues todos los elementos que entran en juego en él, tienen raíces y alcances sociales” (pàg.18).
   Todos los argumentos señalados, se hacen valido, al relacionarlos con la temática de la construcción de una realidad social, desde la educación del arte musical, por cuanto orientan elementos y significaciones que contribuyen a la hora de estudiar el fenómeno humano en su mundo de vida, donde lo cotidiano es el desarrollo de potencialidades artísticas,  en un proceso influyente en el sujeto, y en el colectivo social que los ve y escucha, produciéndose una atmósfera importante de conocer e interpretar, donde se crean líneas de entendimiento, silencio y paz, que construye un lenguaje totalmente atendible, por ser la música algo propio del ser humano. 

La educación como proceso individual y social

     La educación como un proceso individual y social,  debe emplear procedimientos para el desarrollo personal y colectivo en los estudiantes, partiendo de la orientación de la autorrealización personal, que le permita descubrir sus potencialidades, habilidades y destrezas, a fin de elevar su autoestima personal y colectiva. Ante estos señalamientos Bolaños y Molina, destacan: “en su función individual la educación, debe pretender, la adaptación del individuo para la vida, socializándolo, y dándole una capacitación personal y profesional” (pág. 19). Desde esta perspectiva individual, la educación es la estrategia indicada para permitir la evolución del sujeto, al encontrarlo con sus propias condiciones, para el cultivo de una autoestima positiva, seguridad personal, el desarrollo de habilidades para conocer sus emociones, sentimientos y gustos; a la vez que favorece sus líneas de comunicación, destrezas de liderazgo y la elevación del espíritu de promotor social.
     Este producto social no se limita como dicen Berger y Luckman (2001), configura a cada individuo, se identifican entre sí mismos desarrollando un ambiente socialmente determinado por las emociones, actitudes y reacciones, que será imposible entenderse fuera del contexto social. De manera pues que se pudiera decir que en nuestros centros educativos se estarían reproduciendo el sistema de normas y valores de la comunidad en la que están insertos y de la sociedad en general. Los estudiantes, por tanto, estarían siendo socializados en condiciones que favorecen la mentalidad colectiva, sobre la base de  los valores del amor, paz y justicia.
   Estos hechos sociales como lo señala Durkheim (1975), son esos modos de actuar, pensar y sentir colectivos, externos al individuo, y que poseen un poder de coerción, en virtud del cual se imponen en las organizaciones de varios tipos, las prácticas cotidianas, los sistemas de signos y símbolos, las conductas innovadoras y la mentalidad colectiva. 

Currículo contextualizado

       Pensado que el currículum es la organización de lo que se debe enseñar y por tanto aprender, y por falta de interés o de ganas, no tomamos las riendas para salir de ese error, nos es muy difícil considerar la que esa pequeña palabra tiene detrás de sí, es decir su naturaleza, y al mencionar su naturaleza no solo es buscar un significado burdo de un diccionario general, sino conocer comprender y reflexionar su origen, que es, su función, objetivos, discrepancias o conflictos y otras tantas cosas.
      Para Kemmis, (1998, p.14), el currículo es un proceso de representación, formación y transformación de la vida social y, en ese sentido, ofrece su propuesta de los currículos contextualizados, pensados para personas concretas en lugares específicos, en donde se afirma que la escuela no sólo puede reproducir la ideología, sino que también gesta un producto social que contribuya al avance de la sociedad.
    Tomando en cuenta estas postulaciones de Kemmis, se puede decir, que  la contextualización curricular para la enseñanza, ofrece conocimientos válidos para la vida social, en función de mostrar a los alumnos habilidades para enfrentar su realidad, constituido por distinta dimensiones, se caracteriza por crear un espacio de reflexión y práctica no sólo sobre lo disciplinar, lo pedagógico y lo didáctico, sino también,  estructurar líneas de acción para la resolución de problemas, evidenciados en los contexto, escolar, familiar y comunitario, con la posibilidad de ir más allá del marco curricular, de construir un saber escolar y profesional, contribuyendo no sólo a mayores grados de autonomía, sino a la configuración de una práctica innovadora.
    Nos encontramos con una educación tan necesitada de vertebrar su reconocimiento a nivel social, para cumplir funciones esenciales de desarrollo y progreso de la sociedad. Una educación, portadora de un currículo con reflejo social, capaz de emplear las políticas necesarias para cultivar un sujeto productivo, capaz de contribuir a la evolución de  mismo de su país. Un sujeto feliz, y  promotor de la justicia y paz. La educación es el espacio preciso,  para crear cultura de paz. La escuela, sobre todo la escuela pública, necesita un mayor grado de autonomía organizativa y transformar definitivamente sus políticas educativas exigidas en una escuela de calidad, cuyos resultados contribuyan en minimizar el atraso y pobreza de las sociedades.
       En este sentido la experiencia de crear y desarrollar proyectos a nivel social y comunitario, los estudiantes, pudieran cultivar destrezas de liderazgo dentro y fuera de la escuela,crear espacios de protección con líneas culturales, deportivas, recreativas, entre otras actividades.

    Finalmente, relacionando todo esto con el mundo de vida  de los Niños Cantores de Naguanagua, objeto de estudio para construir la realidad social, desde la educación del arte musical; vale decir que, esta organización, representa un aporte educativo, donde se pudiera dejar ver, procedimientos y prácticas de un currículo con alcance social, por cuanto en este espacio,  los integrantes viven una cotidianidad, donde surge significaciones interesantes de profundizar, que pudieran dar validez a elementos transformadores, por cuanto en este contexto de produce un producto social, que evidentemente influye en un colectivo a la hora de cantar, con quienes establece prácticas comunicativas, que pudiera crear culturas de paz, de silencio, y armonía, sobre todo en estos tiempos de turbulencia y crisis social, que amerita que la educación, a través del currículo vaya más del aula.   
  En definitiva, el sistema educativo Venezolano, requiere de contribuciones de quienes nos duele ver una sociedad donde abunda la incomprensión, rivalidad y la violencia; sobre todo ocuparnos y reconocer que la educaciónestá tan necesitada de vertebrar su reconocimiento a nivel social, para cumplir funciones esenciales de desarrollo y progreso de la sociedad. Tenemos la responsabilidad de  trabajar en una educación, portadora de un currículo con reflejo social, capaz de emplear las políticas necesarias para cultivar un sujeto productivo, capaz de contribuir a la evolución de  mismo de su país. Un sujeto feliz,  promotor de la justicia y de la  paz. La educación es el espacio preciso,  para crear cultura de paz. La escuela, sobre todo la escuela pública, necesita un mayor grado de autonomía organizativa y transformar definitivamente sus políticas educativas, exigidas en una escuela de calidad, cuyos resultados contribuyan en minimizar el atraso y pobreza de las sociedades.

Referencias

 Berger, P. y Luckman, T. (2001) La construcción social de la realidad. Amorrortu editores. Buenos Aires,  Argentina

 Bolaños, G. y Molina, Z. (2007) Introducción al currículo. Editorial Universidad Estatal a Distancia. San José, Costa Rica

Durkheim, E. (2001) Las reglas del método sociológico. Ediciones Coyoacán,  México

Kemmis, S. (1998) El currículo: más allá de la teoría de la reproducción. Editorial Morata, Madrid,



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