LA FILOSOFÍA DE EDGAR MORIN COMO TEMA DE INVESTIGACIÓN EN CUANTO FUNDAMENTO EPISTÉMICO DE DISEÑOS CURRICULARES.




LA FILOSOFÍA DE EDGAR MORIN COMO TEMA DE INVESTIGACIÓN EN CUANTO FUNDAMENTO EPISTÉMICO DE  DISEÑOS CURRICULARES.
Gerardo Barbera
La siguiente reflexión tiene como finalidad comenzar un breve análisis de las obras de Edgar Morín, en cuanto a sus propuestas ontológicas, epistémicas,  antropológicas, sociológicas y éticas para que a través de las estructuras filosóficas que se encuentren plasmadas en sus textos, señalar elementos teóricos que reflejen sus ideas en torno  a la concepción sobre la naturaleza de ser humano como persona y como ser social, como marco teórico de diseños curriculares que comienzan a surgir en el siglo XXI desde la epistemología de la complejidad.
En este sentido, el término “complejidad” es central en la estructura filosófica planteada por Morin. Sin duda, para Morin (2000), la complejidad es una palabra significativa,  que describe y abarca lo ontológico, biológico, cognitivo, social, cultural, y sobre todo educativo. La complejidad se presenta como si fuese el hallazgo científico que puede explicar con toda claridad el origen, finalidad y sentido del proceso de hominización y de la misma existencia del hombre y de la sociedad:
La hominización no podrá ser concebida por más tiempo como resultado de una evolución biológica estricta, ni tampoco como producto de estricta evoluciones espirituales o socio-culturales, sino como una morfogénesis compleja y multidimensional que es la resultante de interferencias genéticas, ecológicas, cerebrales, sociales y culturales (p.65)
 Por tanto,  el hombre sería producto de una evolución  tan compleja como el universo del cual procede. De hecho, lo que se plantea como punto de partida  de todo el análisis de las obras de Morin es la concepción ontológica que sostiene como fundamento teórico a lo largo de su producción bibliográfica. Así, de sus opciones ontológicas se desprenden sus planteamientos epistémicos, antropológicos y educativos, que servirán de estructura epistémica en la elaboración de diseños curriculares. De modo que se hace necesario un estudio de sus obras más significativas, entre las que sobresalen un conjunto de textos que se identifican con el único título: “EL MÉTODO”, que es en definitiva, una colección coherente de seis textos, en donde Morin plantea sus pensamientos fundamentales en cuanto a la Ontología, Antropología, Epistemología, Sociología, Educación y Ética; precisamente, en este mismo orden.
Por otra parte, se aclara que el análisis de los textos de Edgar Morin se hará desde las concepciones ontológicas, epistémicas, antropológicas, sociales, educativas y éticas enmarcadas en la Trascendencia como opción complementaria a las propuestas Inmanentes de Morin. En el fondo,  de lo que se trata es de educar, de formar, de señalar, de avisar, de iniciar un proceso serio de investigación con la finalidad de favorecer desde opciones teóricas  en donde la esperanza trascendental y humana sigua siendo el horizonte ético de formación moral. Se trata de evitar la superficialidad en el análisis y aplicación de propuestas fundadas en una antropología nihilista.  En efecto, ya  en su primera obra antropológica,  El Hombre y la muerte, Morin (1999) plantea una visión fatalista del universo y del hombre:
Si se quiere salir de la machaconería de la muerte, del ardiente suspiro que espera la dulce revelación  religiosa, del manual de serena sabiduría, del “patetismo”, de la meditación metafísica en la que se exaltan los bienes trascendentales, si se quiere salir del mito, de la falsa evidencia como del falso misterio, es preciso copernizar la muerte. (p.18)
Sin duda, apenas en la página 18 de su primer libro antropológico de 373 páginas, deja como fundamento de toda su obra la antropología de la muerte, opción que pudo haber surgido de  su experiencia de vida durante la Segunda Guerra Mundial. Incluso, estas experiencias destructivas vividas desde sus raíces judías, lo pudo llevar a  interpretar que las verdaderas causas de las guerras  estaban inscritas en el desarrollo social del Capitalismo; por tanto, se hacía necesario elaborar un pensamiento a la par de un neo-marxismo materialista propio de algunos autores franceses de la Postguerra.
No se trata de hacer un “juicio moral” a las obras de Edgar Morin, sino, de evitar la superficialidad y no profundizar en el análisis del paradigma de la complejidad, solamente porque está de moda. La elaboración de un diseño curricular requiere de investigadores con honestidad y entrega.   Sin embargo, más allá de la vida y obra de Edgar Morin,  no parece tan lícito fundamentar un sistema educativo en una antropología de la muerte; por lo menos, no de modo inconsciente, sin toma de opciones conscientes y libres, como tendría que  ser todo proceso educativo de cualquier sociedad. En definitiva, el absurdo y la muerte no parecen los horizontes más adecuados para fundamentar un sistema educativo. La opción alterna es   la vida cada vez más humana y la esperanza en lo Trascendente.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Morin, E. (2000) El Paradigma perdido.  Ed. Kairós. Barcelona- España.





Comentarios

  1. Que bueno, tu aporte. La moda Moriniana, como toda moda es efímera. Lo fundamental para nosotros, es ir a la raíz de sus planteamientos. Y de ahí volver a apostar por el absoluto de ese pequeño vapor de calorcito humano, que es el hombre en la inmensidad del universo.

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