RESEÑA: ENSEÑAR A VIVIR. Manifiesto para cambiar la educación

De Morin, E. (2015); ediciones Nueva Visión. 1era edición. Buenos Aires. Argentina.

     El libro es una joya, no porque esté de acuerdo con lo que el filosofo exprese allí, sino porque encara la problemática educativa, con sus ilusiones y errores propios de un paradigma postpositivista, darse cuenta de la ceguedad del ver de la ciencia, pero que se halla impotente ante la incertidumbre del conocimiento del pensar frente al objeto de investigación, sin poder superar los limite que nos depara el conocer la naturaleza.  Presentándonos un texto inicial de una secuencia de tomos denominados “Cambiar la educación” por presentarse en la serie “Dominio de lo Posible”.

     El mismo se inicia con la interrogante ¿Qué es vivir? Basado en el sentido de la educación en el Emilio, de Rousseau, cuando el maestro asevera de su aprendiz: “Lo que quiero enseñarle es el oficio de vivir”. Los conocimientos tradicionales de la escuela y la universidad son necesarios en la vida en sociedad, pero es menester que se centren en enfrentar los problemas propios de las preguntas radicales del hombre en su búsqueda de una cosmovisión que coadyuve a liberarlo del egocentrismo heredado de la modernidad, por lo que requerimos métodos para validar nuestras percepciones e interpretaciones aportando confiabilidad a nuestras expresiones.

     De allí que el autor señale:
    Mi obsesión por el «verdadero» conocimiento me llevó a descubrir en 1969-1970, gracias a un viaje a California, la problemática de la complejidad. En realidad la noción de complejidad vino a aclarar retrospectivamente mi manera de pensar, que ya relacionaba conocimientos dispersos, ya afrontaba las contradicciones más que apartarse de ellas, ya se esforzaba por superar alternativas que se juzgaba insuperables. Ese modo de pensar no había desaparecido, aunque permanecía subterráneo…”. P. 19.

   Ya que la educación se basa cada vez más hacia la adquisición de conocimientos técnicos invisibilizando los saberes propios del existir del hombre en la naturaleza y cultura, por eso la educación debería atender la visión filosófica del buen vivir mediante “la buena vida” iniciando desde los primeros años del bachillerato. Con el fin de responder a las grandes interrogantes de la vida humana y la biodiversidad en el planeta, volviendo a la máxima socrática de “conócete a ti mismo” Ya que el mismo Morin afirma:

     Por el contrario hay una necesidad contemporánea si no de sabiduría, al menos de escapar a la superficialidad, a la frivolidad, a las intoxicaciones consumistas, al poder del dinero, una necesidad de una relación serena entre el cuerpo, el alma y el espíritu. Es el recurso al Oriente, al budismo, al zen, a los gurús, a la metafísica new age. Son también los recursos a los modos propiamente occidentales de tratar la relación alma/cuerpo/espíritu, como las psicoterapias, los psicoanálisis. P. 27
El conócete a ti mismo mediante la asimilación de la crítica de los otros, por el autoexamen y la autocritica, distanciamiento de uno mismo, observándose como objeto sin olvidar de ser sujeto, comprenderse a sí mismo para conocer al otro. Aceptándose propiamente tal como somos meditando y reflexionando.

   Sin embargo la incertidumbre nunca se separa de la existencia humana, lo único seguro es la desaparición física de los seres animados para entrar en el olvido total de lo inexistente, y esta constante, la ciencia no ha podido despejar del ámbito de la humanidad, el dominio total del conocer la naturaleza por la razón humana se esfumo, al estudiar los fotones en la mecánica cuántica,  la ciencia observa que su mesura repercute en la ubicación y movimiento del mismo, rompiendo con la determinación como postulado de la física clásica. De allí el llamado a todos los educadores a manejar en sus unidades curriculares la incertidumbre en la esfera humana en el diario vivir del hombre en el planeta. Manejando la dialéctica del riesgo incertidumbre, para la preparación relativa de la sociedad ante los males que acechan a la tierra, en su desplazamiento por el cosmos en su trayectoria a través de la vía láctea.

   Sin olvidar, una enseñanza para la vida en base a la autonomía y la libertad, mediante las opciones de elección, en las decisiones que nos envuelven y nos manifiesta como seres autónomos, y soberanos, derivada de la cultura como actores sociales en el escenario de la vida en el planeta. Recordando la crisis de la enseñanza en relación a la crisis de la cultura, devenida entre otras causas por el parcelamiento del conocimiento en unidades curriculares, por lo que hay que integrar las áreas del saber en un todo complejo tal como los fenómenos ocurren en su ámbito de acción. Agudizada por la economía liberal colonizadora de las naciones y por el dominio de la tecnocracia reinante;  por eso, la comprensión humana centro de la educación, requiere reconocimiento hacia la intersubjetividad del otro, en armonía y simpatía.


    Incluir un nuevo relato cosmológico, según el autor, tomando en cuenta lo humano, iniciado con el nacimiento del universo, en función de la evolución, sin la intervención de lo teleológico, con la misma visión dicotómica (ciencia o Dios), criticada en su texto, en la fragmentación del conocimiento, desprendiéndose de la subjetividad, reviviendo la generación espontanea desechada por experimentos científicos en siglos anteriores, pero en un marco contextualizado por millones de años, suavizando esta teoría donde no interviene un diseño inteligente de la creación. 

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