EDUCAR EN EL TERCER MILENIO. ANTONIO PÉREZ ESCLARIN. (2005). EDITORIAL SAN PABLO.

Es evidente que como educadores no podemos vivir de espalda a la humanidad y mucho menos  a la realidad, debemos estar comprometidos con la democracia, con la justicia y de conocer nuestro actual mundo para poder contribuir a transformarlo. Esta transformación surgirá desde los valores positivos de la postmodernidad, donde se una la razón con el corazón, la ciencia con la conciencia, el trabajo con las fiestas, sacrificios con el cuidado del cuerpo y seamos capaces de valorar la vida como don, se trata de vivir el ahora sin renunciar al futuro y reconocer las diferencias sin renunciar a la igualdad.
Desde esta perspectiva surge la diversidad, la cual debe ser considerada como una gran riqueza que conlleva a un pensamiento postmoderno, el cual es un intento de rescatar el valor de la diversidad, de lo pequeño y lo múltiple, de la relación entre mente y cuerpo, de los sentimientos acompañados a la razón, de todo aquello que expresa en fin la creación de la vida, de este modo la postmodernidad permite recuperar dos elementos con frecuencia olvidados por la modernidad: el sujeto y su contexto direccionados hacia una educación integral de calidad, donde Esclarín expresa que es de gran relevancia:
1. Educar la memoria: Para crecer fuertes sobre las propias raíces y no olvidar nunca que la vida es un don.
2. Educar la curiosidad: es educar el deseo de aprender cada día más.
3. Educar la reflexión permanente: Capacidad de comprenderse, y comprender el mundo para poderlo recrear.
4. Educar la capacidad crítica y autocrítica: para tener una pasión inquebrantable por la verdad.
5. Educar la capacidad de soñar, imaginar nuevos mundos y el coraje y la constancia.
6. Educar el corazón: la capacidad de amar, de darse, sin esperar nada a cambio.
7. Educar los ojos: para saber observar, contemplar y admirar la belleza.
8. Educar los oídos: para saber escuchar antes de hablar.
9. Educar la lengua: para que el habla sea expresión de vida y compromiso.
10. Educar la nariz: para saber olfatear lo que se oculta detrás de las apariencias.
11. Educar las manos: para que estén siempre abiertas al servicio y que no cierren el puño que amenaza y golpea.
12. Educar los pies: para afincarse con firmeza sobre la realidad.
13. Educar el estómago: para saber disfrutar de la comida y de la bebida.
14. Educar la sexualidad: Para que sea asumida con madurez y responsabilidad.
Queda en las manos de nosotros los docentes educar y formar a cada uno de las personas que pasan por nuestras aulas de clases, más allá de la academia los invito a perseguir el ideal de Don Bosco el cual era "formar buenos cristianos y honestos ciudadanos".

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