Glosario de educación comparada

Si bien el análisis comparativo de los fenómenos educativos se realizó desde tiempos remotos (los relatos de Homero, Tucídides y Platón y las obras de J. A. Comenio, I. G. Herder y A. J. Niemeyer constituyen algunos ejemplos), existe un acuerdo bastante generalizado en afirmar que la educación comparada, como campo de estudio sistemático, tuvo su origen a partir de la publicación de Marc Antoine Jullien (padre de la educación comparada), Bosquejo y observaciones previas a la investigación en Pedagogía Comparada (París, 1817).
Este investigador fue el primero en señalar algunos objetivos y métodos de investigación y concedió al problema una determinada dirección sociopolítica. Jullien consideró la Pedagogía Comparada como una de las vías más importantes de perfeccionamiento de la teoría y de la práctica de la educación que contribuiría al progreso cultural y general de los pueblos europeos fundamentalmente. Para ello, consideraba necesario crear una comisión internacional integrada por representantes de distintas nacionalidades que por medio de encuestas e informes clasificara y comparara los materiales de las instituciones docentes y los métodos de enseñanza de los países europeos.
 Además, aspiraba a crear un centro de enseñanza especializada para preparar pedagogos especialistas y editar una revista pedagógica en varios idiomas que publicara las opiniones de los centros científicos más importantes sobre el problema de la instrucción pública. No se puede obviar el particular momento histórico que subyace a esta iniciativa: nos referimos a la etapa de consolidación de los sistemas nacionales de educación en manos del Estado. Las naciones occidentales se fueron consolidando a medida que se fortalecían las relaciones capitalistas y constituyeron conjuntos homogéneos de comunidades históricas, cimentadas a la vez por las relaciones económicas del mercado nacional unificado y a nivel político, por el Estado o nación. Estos Estados, naciones o mercados conformaron el espacio histórico necesario para la burguesía ascendente en Francia, Alemania e Inglaterra y posteriormente en los demás países de Europa. Sobre la base de una comunidad de cultura y tradiciones históricas, de representaciones colectivas, la burguesía reconstruyó para la realidad social las estructuras políticas y territoriales y los recursos humanos necesarios para la realización de sus proyectos y ambiciones económicas.
Este contexto nos orienta en la elección de criterios sociopolíticos para determinar una periodicidad de la Educación Comparada que supere la mera sucesión cronológica de los autores criterio empleado por Noah y Eckstein en su clásica obra La Ciencia de la Educación Comparada (1970).

Educación comparada: según varios autores:
Kneller: ciencia que mediante la comparación de los hechos pedagógicos en sentido estricto o en sentido cultural más amplio, pertenecientes al pasado o a la actualidad, al país propio o a países extranjeros, tratan de responder a cuestiones pedagógicas individuales o de establecer conceptos pedagógicos o leyes universales.
Schneider: No es en sí una disciplina, pues una disciplina se define por un objeto, unos conceptos o unos métodos y un lenguaje propio. En definitiva, es una ciencia que tiene por objeto identificar, analizar y explicar las semejanzas entre hechos educativos y/o sus relaciones con el entorno (político, económico, social y cultural), e investigar las leyes eventuales que los gobiernan en diferentes sociedades y momentos de la historia humana.
Roselló: Tiene su origen en la constatación empírica de los hechos pedagógicos y de las tendencias que muestra el movimiento educativo mundial, lo cual le permitió elaborar una verdadera teoría de las corrientes educativas. Asimismo, destaca que la característica fundamental de la educación comparada es la aplicación de la técnica de la comparación al estudio de determinados aspectos de los problemas educativos.
Lauwerys: expresa que un estudio de la educación comparada no puede limitarse a la simple descripción de los hechos, sino que debe abarcar el análisis e interpretación de los sistemas a fin de comprender por qué las cosas son tal como son. Tiene así una doble finalidad, teoría y práctica. Por una parte, procura cierta satisfacción filosófico intelectual, consecuencia natural de todo estudio penetrante y por otra parte, permite comprender mejor las fuerzas en juego y gobernarlas de manera que el resultado final se acerque al objetivo deseado.
Hans: la educación comparada debe interpretar hechos, porque sin interpretación no hay comparación posible, la cual puede ser descriptiva o funcional. Para lograr su auténtico sentido se debe determinar los instrumentos de trabajo y comprensión, en particular los relativos a las estadísticas y al vocabulario para que resulte nutrida la documentación.
Kandel: afirma que la educación pasa a ser concebida como una rama de la política, en el sentido originario del término, que sirve al perfeccionamiento de la educación en cada país y al desenvolvimiento de la comprensión internacional.
Sadler: sostiene que la educación comparada no debe limitar su análisis a la práctica escolar, sino que tiene que abarcar la totalidad de una situación nacional y debe poseer un valor utilitario para la reforma del propio sistema tradicional de educación. Previene, además, contra la imitación precipitada o el trasplante sin discriminación de sistemas educativos foráneos. Sin descartar la influencia de los factores políticos, económicos  y sociales.

Jullien: la educación comparada la sitúa en el campo de las ciencias sociales y le asigna doble función: primero el análisis comparativo de los hechos educacionales, y enseguida el establecimiento de las leyes o principios que lo rigen, lo cual no permitiría explicarlos sino constituir la base de una acción normativa o política educacional.

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