LA EDUCACIÓN HOLISTA EN LA FORMACIÓN MÉDICA DE CALIDAD PROPUESTA PARA UN ESTUDIO COMPARADO


 LA EDUCACIÓN HOLISTA EN LA FORMACIÓN MÉDICA DE CALIDAD
PROPUESTA PARA UN ESTUDIO COMPARADO
(2017)

María del Carmen Domínguez Castro
mariadelcarmendc@hotmail.com

Introducción
El objeto de esta disertación es reflexionar sobre la importancia de la integración del conocimiento, destacando la formación del médico con los aportes que la educación holista y la educación comparada pueden hacer para mejorar su calidad, partiendo de las limitaciones del enfoque mecanicista reduccionista existente, hacia otro más amplio, humanista, holístico y multidisciplinario, con  apertura a la incorporación de todos los saberes relacionados, en consonancia con el Paradigma Integral Holónico de Ken Wilber (2008).
La educación holista u holística, es un proceso de concienciar  todas las potencialidades del ser humano: científico, espiritual, artístico, social, etc. (Gallegos, R.; 1999). Como acto transformador, crea las condiciones pedagógicas para el despliegue de las capacidades de cada estudiante.  Abierta por tanto, hacia la humanización y a reunir todos los conocimientos de  otros enfoques, culturas y sus prácticas, requiere paradigmas integradores con abordajes  complejos para la comprensión de una realidad dinámicamente cambiante, influenciada por diversidad de factores en donde el ser humano ha de desarrollarse y trascender.
La educación comparada, relacionada con el enfoque holístico, según Navarro, M. (2010), podría tener mucho que aportar en esta transformación educativa,  basada en el ser humano, abierta a la integración e incorporación de todos los conocimientos y enfoques, con alianzas estratégicas de los diversos sectores de la sociedad,  particularmente necesarios en la debida formación del médico de hoy día,  quien es llamado a liderar soluciones a los graves problemas que afectan el bienestar humano, rescatando la universalidad de la profesión con sus valores morales y éticos.
Se plantea una revisión de vacíos y debilidades existentes en la relación Educación – Salud y sus implicaciones en la calidad de la formación profesional de estas áreas ante la problemática social de salud y las políticas educativas deshumanizadas, centradas en lo económico y desconectadas de las prioridades sociales. Seguidamente, se hace referencia a la importancia de la educación holística, destacando la inter y multidisciplinariedad para ampliar los saberes y afianzar la condición humana saludable en las competencias docentes y médicas; así como la importancia que podría tener  la investigación comparada para la calidad educativa desde este enfoque holístico.

Educación - Salud, vacíos y debilidades

La calidad de la educación en la formación profesional se pone de manifiesto en los resultados del desempeño de los egresados en cuanto a su contribución a la construcción social, en cada área de conocimientos. Según Reyes, A. (2006), la educación concebida como un proceso social integral, dirigido a transformar la sociedad, debe identificarse con la comunidad en que se imparte, indicando el camino correcto a seguir  en base a los principios rectores en los cuales se inspira. En este sentido, la formación del médico, muestra grandes limitaciones reflejadas en la praxis profesional en cuanto al cuidado de la salud de la población.
En toda sociedad se requiere del potencial humano con el necesario substrato psicobiológico, social y espiritual. La salud integral como condición necesaria para una vida plena, autónoma, solidaria y feliz (Feito, L.; 2000), está intrínsecamente relacionada con los fines de la Educación (realización y trascendencia del hombre) siendo la vida saludable, un indicador tácito de la pertinencia de los aprendizajes, tanto en lo individual como en lo colectivo.
Al menos en Venezuela, los sectores Educación y Salud, han establecido coordinaciones superficiales con endebles estrategias, respecto a objetivos puntuales como las desinfecciones, vacunaciones, desparasitaciones, etc. (Sotil, G.; 2015). Esta forma de actuación por sí misma, no ha aportado los resultados esperados, por el contrario, la población se encuentra cada vez más enferma, mientras se desconocen los estilos de vida saludables.
 Los vacíos y debilidades en la educación en cuanto a la salud integral de la población se evidencian en todas las etapas  formativas del individuo y paradójicamente, también en la formación médica. Currículos rígidos descontextualizados, no acordes a las necesidades del país, con enfoques que parcelan el conocimiento en materias desligadas unas de otras, han conducido a serias incongruencias. En la práctica, la formación en Salud Integral se ha desvirtuado con la prevención de enfermedades y en el mejor de los casos, la promoción del deporte, la cultura o del arte, descuidando gran parte de su campo de estudio que corresponde al desarrollo de estilos de vida sana, los cuales involucran todas las dimensiones humanas físicas y energéticas, incluyendo el aprovechamiento adecuado de los recursos naturales, la realización personal y social, en concordancia con la realidad nacional.
Por otro lado, las políticas educativas centradas en lo laboral o económico, inducen a una educación que desatiende al ser humano y por ende, al desarrollo de sus potencialidades en cuanto al saber ser, hacer, conocer y convivir en su propio medio social. Generándose así, profesionales que saben mucho de áreas particulares desconociendo sus alcances, implicaciones o trascendencia, e ignorando la propia naturaleza e integridad humana. Se desatiende la creatividad,  autenticidad, talentos y habilidades, entre otros aspectos, en detrimento del sentido común, la salud y la preservación de la especie.
Es importante destacar que la elevada y progresiva incidencia de enfermedades crónicas así como la mortalidad por estas causas, que pueden prevenirse con una adecuada educación, no corresponden a los grandes avances bio-tecnológicos, ni a los despliegues científicos que nutren diversidad de áreas de formación especializada de los profesionales de la salud, las cuales se ejercen aisladamente entre sí. A la par con esta paradoja, la marcada tendencia hacia la desestimación de la ética y valores con la consecuente deshumanización y mercantilización de la Medicina, impide avanzar hacia la búsqueda de soluciones definitivas que permitan alcanzar  la vida saludable deseada (Domínguez, M.; 2015).
Por lo tanto, se requiere una profunda y activa transformación en todos los enfoques educativos hacia la conservación y restauración de la salud integral del hombre, donde el profesional docente médico asuma sus responsabilidades directrices en forma pertinente y coordinada con los docentes para la educación en salud integral que debe implementarse desde la escuela con claridad y contextualización curricular. Quizás visiones educativas de países orientales como Japón y China, entre otros, podrían constituir interesantes referentes en esta orientación  integradora del ser humano, dado sus enfoques holísticos y su herencia cultural celosamente resguardada por cada generación.
En este sentido, la investigación comparada en educación, que según Navarro, M. (2010), depende y tiene lazos fundamentales con los campos de la historia,  la filosofía, y todas las ciencias sociales, usa y adapta teorías, métodos y perspectivas analíticas de las ciencias del estudio del ser humano, podría tener aquí un campo de estudio que trascienda incluso sus metodologías tradicionales para aportar conocimientos de  relevancia, actualidad y pertinencia en el tema tratado.
                                                                                                                                
Educación Holística

La integración del saber, enfocándose en el desarrollo de todas las dimensiones del ser humano en una visión que contempla al individuo como un todo, incluyendo lo emocional y espiritual además de lo cognitivo, caracteriza a la educación holística. Propone una pedagogía humanista centrada en el estudiante, en su desarrollo como persona, en su relación consigo mismo, con los demás y con el planeta, honrando la tradición mientras propugna un cambio de paradigma que facilite la inclusión de lo sutil, lo espiritual y lo emocional (Gil, H.; 2013).
Desarrollar una educación holística permitiría ampliar los conocimientos esenciales del estudiante y sus competencias prácticas en el ejercicio eficaz de la profesión, al comprender mejor las dimensiones humanas e integrar  todos los saberes del área, como los aportados por  milenarias filosofías ancestrales que sustentan los estudios médicos en países orientales, viendo al hombre como un todo. El Paradigma Integral propuesto por Wilber, K. (2008) orienta la comprensión de esta visión integradora compleja desde la interdisciplinariedad e intersubjetividad, en base a niveles de consciencia, susceptibles de ser incorporados a los conocimientos básicos para un cambio curricular en la formación profesional, hacia el desarrollo de las competencias necesarias del médico y del docente de salud integral, para un  desempeño profesional idóneo, como  indican los planteamientos de Tobón S. (2010).
De acuerdo a la Ley Orgánica de Educación (2012), que establece en su artículo 3: “la educación tiene como finalidad el pleno desarrollo de la personalidad y el logro de un hombre sano, culto, crítico y apto para convivir en una sociedad democrática”. Y en  su artículo 25: “La educación superior se inspirará en su definido espíritu de democracia, de justicia social y de solidaridad humana, y estará abierta a todas las corrientes de pensamiento universal en la búsqueda de la verdad, las cuales se expondrán, investigarán y divulgarán con rigurosa objetividad científica”. Sin embargo,  las limitaciones de una formación médica parcelada, orientada hacia la enfermedad y no al fortalecimiento del hombre sano, se contrapone a esta  ley constituyendo un reto para la educación actual en la aplicación de enfoques amplios multidisciplinarios, con especial énfasis en la formación médica.
Apoyando estas ideas, Espinosa, A. (2002) destaca que la transdisciplinariedad reconoce un mundo y una realidad abierta y por lo tanto, refuta la posibilidad de crear un conocimiento cerrado en sí mismo, certero y último,  una visión abierta dispuesta a lidiar con las incertidumbres. Por tanto, la educación que reciba el individuo deberá orientarle hacia el empleo de métodos que le permitan indagar, contrastar y cuestionar la realidad con un espíritu científico libre, no fundado en certidumbres, dogmas o respuestas prefabricadas, sino con base en la apertura (rasgo fundamental de la actitud transdisciplinaria) que comporta la aceptación de lo desconocido e imprevisible.
Por otro lado, el enfoque oriental de la formación médica ha resguardado el conocimiento milenario que facilita la comprensión  de la dimensión humana en su integración con la realidad compleja que vive. El Proyecto Tuning para América Latina (2013) asume que la Medicina “ha tenido que convivir y complementarse con las creencias, prácticas y valores de los pueblos originarios, lo que agrega un desafío más en la formación de los futuros médicos”(p. 17), orientando las competencias hacia un enfoque holístico de la salud, con una integración de las ciencias básicas, la clínica y una mayor incorporación de competencias humanísticas, pues en la sociedad actual, se requiere de médicos que no sólo se ocupen de cuidar la enfermedad (diagnóstico, tratamiento, rehabilitación y cuidados paliativos) sino, más bien, de prevenir su aparición y promover estilos individuales y colectivos de vida saludable, en el contexto ético del ejercicio profesional.

Reflexiones

Se plantea un desafío para una nueva educación, mediante currículos humanizados, flexibles e innovadores, abiertos a ensamblar los caminos del conocimiento de un mundo globalizado y multicultural, desde una perspectiva holística, para aportar soluciones alternativas a la diversidad de problemas que ponen en riesgo la vida en el planeta y fomentar la salud integral de la población incorporando todos los saberes pertinentes posibles.
Asumir este cambio con responsabilidad, ante la incertidumbre y la velocidad de la información, requiere unión y cooperación de todos los sectores de la sociedad en lograr la integración de conocimientos necesarios y ampliar las competencias que propicien justicia, equidad, solidaridad y calidad de vida, como lo ha promovido la UNESCO (2015) en resguardo del bienestar humano.
La investigación educativa comparada que usa y adapta las teorías, métodos, y perspectivas analíticas de las ciencias del estudio del ser humano, podrá hacer contribuciones a estos cambios paradigmáticos al sintonizar coherentemente con los requerimientos transformadores, y a su vez someterse también a una renovación y adaptación de sus propios criterios metodológicos a un mundo globalizado.  El estudio de distintas perspectivas y orientaciones contrastantes que a través de la historia han establecido los aprendizajes para la conservación de la salud de los individuos, resultaría de gran interés al mejoramiento de la calidad de la formación del médico y del docente, especialmente al analizar los paradigmas en las que se sustenta el conocimiento en estas carreras.
Si bien a lo largo de la historia de las disciplinas se puede percibir la aparición paulatina de distintas perspectivas, también es cierto que estas perviven en el tiempo para enriquecer y complejizar los campos (Navarro, M.; 2010).
Por tanto, la nueva educación con aportes de la investigación comparada del paradigma holístico, en diferentes culturas,  ha de propiciar un Desarrollo Curricular con enfoques humanistas, más amplios, para integrar los diferentes saberes del médico en su desempeño profesional, incorporando legados culturales de la sabiduría universal a una formación médica holística, inter y multidimensional, ajustable  a las necesidades de cada  comunidad, que permitan la organización, constante revisión y actualización de la formación para la  salud en todos los niveles educativos, con el manejo adecuado de la tecnología y la información.
De esta manera, los profesionales de la Medicina, especialmente aquellos dedicados a la docencia, en conjunto con los educadores de cada nivel formativo, están llamados a incorporar nuevas consciencias humanistas del conocimiento, para dirigir equipos multidisciplinarios que favorezcan una educación inclusiva en la preservación y resguardo de la salud integral individual y colectiva, incorporando a la comunidad, reconociendo y difundiendo nuevos enfoques, así como alternativas de la sabiduría ancestral para la recuperación de la salud, en un marco de responsabilidad y ética con el adecuado uso y aplicación de los recursos naturales.

Referencias

Domínguez, M. (2015). Perfil por competencias en la especialidad de Medicina Alternativa para la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Carabobo. Un Enfoque Integrador basado en la Filosofía Oriental. UC. Venezuela.
Espinosa, A. (2002). El Rumbo de la Educación en el Siglo XXI: Sus cuatro pilares (Proyecto CIRET-UNESCO). Disponible en: file:///D:/Users/MARIA%20DEL%20CARMEN/ Documents/Doctorado%20en%20Educaci%C3%B3n/Seminario%20I/Untitled%20Document.html
Feito L. (2000). Ética profesional de la enfermería, PPC, Madrid.
Gallegos, R. (1999): Educación Holista: Pedagogía del amor universal. México, Editorial PAX MÉXICO.
Gil, H.; 2013. Educación holística: una educación para los nuevos tiempos. Disponible en: http://www.revistaesfinge.com/entrevistas/item/899-educacion-holistica-una-educacion-para-los-nuevos-tiempos
Ley Orgánica de Educación (2012). Gaceta Oficial Nº40.029. República Bolivariana de Venezuela.
Morín, E.; (2004), La epistemología de la complejidad. Gazeta de Antropología. Art. 02. París. Francia.
Navarro, M. (2010).  Educación Comparada: Perspectivas y Casos. Planeación Educación y Asesoría S.A. de C.V. México. Disponible en: http://www.somec.mx/wp-content/uploads/2012/11/Libro-EC-perspectivas.pdf
Reyes, A (2006). Educación Médica y Medicina Alternativa en Venezuela.. Universidad de Carabobo Núcleo Aragua. La Morita, Aragua. Disponible en:http://servicio.bc.uc.edu.ve/educacion/revista/a1n18/1-18-1.pdf. Consultado el 20/10/2014.
Sotil, G. (2015). Educación y Salud. Disponible en http://www.unapiquitos.edu.pe /publicaciones/miscelanea/descargas/EDUCACIoN-y-Salud.pdf
Tobón, S.  (2010). Formación Integral y Competencias: pensamiento complejo, currículo, didáctica y evaluación. Bogotá: ECOE, 3ra. Edición.
Tuning (2013). Educación Superior en América Latina: reflexiones y perspectivas en Medicina. Christel Hanne (editora). Universidad de Deusto. Bilbao.
UNESCO (2015). Replantear la Educación ¿Hacia un bien común mundial? Disponible en: http://unesdoc.unesco.org/images/0023/002326/232697s.pdf
Wilber, K. (2008). La visión integral. Introducción al revolucionario enfoque sobre la vida, Dios y el Universo. Barcelona: Kairós.





Comentarios

Entradas populares de este blog

TEORÍAS Y FUNDAMENTOS DEL CURRÍCULO. GENERALIDADES.

EL CURRÍCULO EDUCATIVO Y LAS TENDENCIAS CURRICULARES

DISEÑO CURRICULAR DEL SISTEMA EDUCATIVO BOLIVARIANO