UNIVERSIDAD DE CARABOBO.
FACULTAD DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN.
DIRECCIÓN DE POSTGRADO.
DOCTORADO EN EDUCACIÓN.
Asignatura: Educación Comparada
Profesora: Thairy Briceño.
Abril, 2017.

ENSAYO
 MODELO TRADICIONAL Y MODELO NEUROEDUCATIVO
Álvaro Ruiz Curcho
ruizcalvaro@gmail.com

Introducción
            Luego de haber conocido  diferentes aristas de la Educación Comparada, nos ha parecido interesante abordar este tema de manera reflexiva (Fernández, 2006) por cuanto encierra en sí mismo dos maneras de enfocar la Educación, sobre la cual se pueden hacer numerosas comparaciones: el Modelo Tradicional, por así decirlo,  que se mantiene en la mayoría de las Instituciones Educativas del país y esta propuesta  innovadora que ha abierto mejores oportunidades, ya conocida como Modelo Neuroeducativo. En ese sentido vamos a describir  las características, su origen, finalidad, proyecciones, así como el papel que juega la condición humana en el desarrollo individual, social, político, económico, cultural y ecológico en ambos modelos.
Desarrollo
Modelo de Educación Tradicional
La Escuela pública, gratuita y obligatoria tiene su origen en el Reino de Prusia a finales del siglo XVIII, durante el despotismo ilustrado y surgió como una necesidad de organizar la formación de la población para incorporarse a la actividad productiva de las industrias, o sea, la preparación de la mano de obra para la actividad económica del gobierno prusiano. De esta manera, se trasladó la nueva estructura de instrucción al modelo de las “fábricas” con la división de clases y castas, además con una disciplina casi militar, los salones con la distribución en filas, la posición de autoridad del maestro en el frente. Ahora bien, el paradigma positivista de la modernidad también se reflejó en la escuela, incorporando los criterios economicistas propios de la industrialización a la docencia, con la finalidad de preservar las posiciones de control social de los gobernantes y empresarios sobre los  pasivos habitantes, tratados como súbditos del Reino. La formación de un niño se establecía como la manufactura de un producto, por lo tanto se requería de un proceso de aprendizaje memorístico con una serie de grados en un orden específico para cumplir con los objetivos planteados por el Estado para incorporarse posteriormente a la producción industrial (Bokova, 2015).
Este modelo tradicional de la Educación en pocos años se extendió por toda Europa y posteriormente en el siglo XIX se traslada a América donde se empieza a implantar hasta que en el siglo XX se hace hegemónico en el mundo occidental y permanece para formar el personal en la Economía global. A pesar de algunos cambios sustentados en investigaciones iniciadas en el campo de la psicología, este tipo de docencia permanece y se conserva a sí misma como parte de la cultura, gracias a los intereses políticos y económicos. Más adelante, en la década de los años noventa,  la Biblioteca del Congreso y el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos aprueban el proyecto “Década del cerebro” (Lamprea, 2001).
Las Neurociencias
Las Neurociencias se iniciaron a partir de los estudios biomédicos y se  han ido posicionado como un amplio campo de trabajo,  porque  han permitido integrar diferentes disciplinas científicas, así como crear un concepto muy útil de totalidad o integralidad, para explicar el funcionamiento del sistema nervioso en relación a diferentes fenómenos neurobiológicos y mentales que experimenta el ser humano, a través de la asociación de sus células en el tejido nervioso. Esa visión integradora ha sido pertinente a la comprensión psicológica presente en algunas alteraciones de conducta y por lo tanto, ha dado respuesta a otras áreas de conocimiento más allá de las ciencias naturales (Santiago, 1999). Por ejemplo, desde el punto de vista ontológico, la emocionalidad se ha manifestado antes que la cognición, es decir, primero expresamos los sentimientos y luego somos Homo sapiens (Arboccó, 2015). Por otro lado, se investigan estados de conciencia, los efectos de la meditación, el aprendizaje, la memoria, el lenguaje, la influencia de la música y el arte, entre otros tópicos, identificando las áreas cerebrales comprometidas y las interconexiones sinápticas con otras zonas del cerebro, al  utilizar sofisticados instrumentos tecnológicos de la imagenología, que permiten ver “in vivo” el desarrollo de los fenómenos y sus consecuencias.
Modelo Neuroeducativo o Neuroeducación
Desde la conformación de las Neurociencias a finales del siglo pasado, se han aplicado a la Pedagogía estos conocimientos orientados a mejorar los procesos de aprendizaje. En ese sentido,  se ha continuado investigando la repercusión de métodos innovadores para el despertar de la conciencia de los educandos en diferentes aspectos de su vida personal, familiar y social, a través del desarrollo de sus potencialidades humanas, en cuanto a intereses, aptitudes y vocación. Podríamos entender de esta manera, las ventajas de la interdisciplinariedad en función de afianzar el “saber ser” y  sus implicaciones en el cultivo del amor, la verdad, solidaridad, tolerancia, paz, así como el “saber conocer”, “saber hacer” y “saber convivir”,  con la intencionalidad de generar estilos de vida más saludables en todos los aspectos, incluyendo la proyección hacia la naturaleza, el ecosistema y finalmente el planeta (Delors, 1996).
Así tenemos que en relación a lo educativo, las neurociencias pueden  brindar los fundamentos para la transformación pedagógica. En ese sentido, el conocimiento de la influencia de la música clásica para el aprendizaje de las matemáticas, el valor de los factores ambientales asociados al contacto con la  naturaleza, estimulan la observación, imaginación y comprensión en los seres humanos (Mora, 2013). Tomando en cuenta esos factores se  podrían generar modificaciones en la infraestructura de los centros educativos  para elevar el nivel de calidad del proceso didáctico; bajo esta óptica, si se examinara la estructura actual del currículo, quizás no sería la más idónea para obtener los mejores resultados en cuanto al proceso de instrucción se refiere (Sousa, 2014).  De cualquier manera, pensamos que los cambios en la educación deberían iniciarse por la concepción del modelo curricular de acuerdo a los principios integradores, además de la atención a la preparación del personal docente, estudiantes y la gestión educativa.
Desde otro punto de vista,  la conciencia de los propios procesos mentales de los profesores, aproximaría a la saludable reflexión ontológica, para reconocer los condicionamientos personales, sociales y culturales presentes, conjuntamente con las limitaciones propias de su época de estudiante de educación media o durante su formación como docente. Quizás el profesional de la docencia  tenga que desaprender aquello que no sea útil, para reaprender con los nuevos conceptos de las neurociencias en cuanto al cerebro como una totalidad cognitivo-emocional en continuo dinamismo, también actualizar el hecho de que la motivación hacia la búsqueda de conocimientos se incrementa en la medida en que se  reconoce la vocación de servicio, la solidaridad y  misión de vida. Comprender el significado del saber dentro de las estructuras sinápticas, así como el desarrollo de sí mismo a través de las inteligencias múltiples, por ejemplo, permiten activar el potencial del sistema nervioso, su  creatividad, capacidad de innovar en estrategias de aprendizaje, para así contribuir al desarrollo humano (Gardner, 2012).
Otros autores postulan la necesidad de conocer, en forma elemental, la estructura anatómica de los órganos que conforman el Sistema Nervioso, en particular la configuración del cerebro: hemisferios cerebrales, lóbulos, tallo cerebral, glándulas endocrinas asociadas. Nociones de las células nerviosas, sus partes, interconexiones sinápticas y funcionamiento en cuanto a la llegada de información, procesamiento, regulación, emisión de respuestas, así como las capacidades memorísticas fundamentales (Campos, 2010).
Reflexiones finales
            El Modelo Tradicional de Educación si bien se ha sostenido a través del tiempo hasta nuestros días, cada vez recibe más cuestionamientos, entre otras cosas, por cuanto el desarrollo de la tecnología de la información y la comunicación ya cambió nuestro mundo. Actualmente la globalización en sus diferentes modalidades está generando cada vez mayor conciencia del volumen de información en todos los campos, así como la necesidad de mayor conectividad. Indudablemente, a manera de análisis comparativo, se presentan dos modelos de Educación que contrastan en varios aspectos, ya que representan momentos históricos diferentes. El origen del Modelo Tradicional está fuera del ser humano, en la Economía, mientras que la Neuroeducación parte del interior del individuo de su conformación biológica integracionista. El primero busca el sometimiento de las personas a los medios de producción; el segundo, induce a la liberación a través de la conciencia trascendente.  El ser  humano para  el positivismo es un medio, en el paradigma postpositivista es el fin último. Sin descartar otras diferencias, me parece importante atender a la necesidad primordial de nuestra sociedad, desde mi punto de vista: la ética. Pienso que la Educación expresada en libertad, respeto, amor, paz,  tolerancia, es capaz de transformar  al docente y al estudiante para estar a la altura de los retos del momento presente.
Referencias
Arboccó, M. (2015). Neurociencias, Educación y Salud Mental. Disponible en: http://revistas.usil.edu.pe/index.php/pyr/article/view/92/198. Consultado el 04/04/201717.
 
Bokova, I. (2015). Replantear la Educación. Disponible en: http://unesdoc.unesco.org/images/0023/002326/232697s.pdf. Consultado el 05/04/2017.

Campos, A. (2010). Neuroeducación: uniendo las neurociencias y la educación en la búsqueda del desarrollo humano. Disponible en: http://www.educoea.org/portal/ La_Educacion_Digital/laeducacion_143/articles/neuroeducacion.pdf. Consultado el 06/04/2017.
Delors J. (1996).Compendio: La educación encierra un tesoro. Informe a la UNESCO de la Comisión Internacional sobre la Educación para el siglo XXI. Paris: Ediciones UNESCO.

Fernández, C. (2006). Educación comparada y Espacio Europeo. Una perspectiva vinculada a las Competencias. Rev. Complut. Educ. Vol 17 N° 2. Disponible en: file:///C:/Users/PC/Downloads/16698-16774-1-PB.PDF. Consultado el 07/04/2017.

Gardner, H. (2012). Los ocho tipos de inteligencias según Howard Gardner. Disponible en: https://psicologiaymente.net/inteligencia/teoria-inteligencias-multiples-gardner. Consultado el 15/03/2017.

Lamprea, M. (2001). La década del cerebro. Logros e implicaciones. Disponible en: http://psicopediahoy.com/decada-del-cerebro/. Consultado el 07/04/2017.

Mora, F. (2013). Neuroeducación, solo se puede aprender de aquello que se ama. Disponible en: https://revistas.ulima.edu.pe/index.php/Persona/article/download/ 506/500. Consultado el 06/04/2017.

Sousa, D. (2014). Neurociencia Educativa. Narcea Ediciones. Madrid. España.







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